Directorio Diocesano del Sacramento del Bautismo

 

 

PRESENTACIÓN

 

1. La Iglesia diocesana de Bilbao se encuentra inmersa en un proceso que hemos llamado de remodelación pastoral. La transformación que se está produciendo en el seno de la sociedad vasca de hoy, en el marco de la sociedad europea, está reclamando un esfuerzo de búsqueda y de adaptación a las nuevas circunstancias socio-culturales de todos los efectivos evangelizadores con que el Espíritu del Señor le ha dotado. La remodelación pastoral quiere ser un ejercicio de docilidad al Espíritu con el fin de dejarnos modelar por Él a la medida de las exigencias de la evangelización en el hoy y aquí de nuestro pueblo.

2. Los análisis que hemos venido haciendo desde hace un tiempo nos han llevado a la conclusión de que, en efecto, nuestra Iglesia se encuentra en una situación peculiar de misión, especialmente en lo que se refiere a las generaciones más jóvenes, aquéllas en las que está en juego el futuro de la Iglesia. Una mirada a la práctica sacramental nos invita a reconocer que, por más esfuerzos notables y dignos de reconocimiento que se han ido haciendo, no hemos dado con una práctica que se corresponda más directamente con la situación de misión que hemos reconocido como contexto. De ahí que, desde hace unos años, se viene reclamando en distintos foros de la Iglesia diocesana una revisión de la práctica sacramental y, especialmente, del sacramento del bautismo, por su carácter de sacramento fuente de la experiencia cristiana y puerta de incorporación a la Iglesia.

3. Una mirada a los principios básicos de la teología sacramental nos pone ante la necesidad de velar por su veracidad en los distintos aspectos que hacen de los sacramentos cristianos un medio que favorece el encuentro del ser humano con Dios: partiendo del carácter sacramental de la Iglesia, los sacramentos son a un tiempo signos e instrumentos de salvación, gestos de Cristo, acontecimientos del encuentro libre del ser humano con Dios por la fe y medio de incorporación a la Iglesia. La vida de la Iglesia se sostiene en gran parte por la práctica de los sacramentos. De ahí que, ni una actitud maximalista ni, tampoco, una actitud reduccionista ayudan a situar los sacramentos y, muy especialmente, el bautismo cristiano en la órbita de una acción evangelizadora de talante misionero de la Iglesia.

4. Las presentes orientaciones diocesanas quieren contribuir, en unos casos a consolidar aquellas prácticas que están siendo fruto de no pocos desvelos de bastantes de nuestros agentes de pastoral; en otros casos, pretenden reconducir aquellas prácticas que, por razones de diversa índole, resultan claramente deficientes e inadecuadas al momento pastoral de nuestra Iglesia diocesana. De ahí que las Orientaciones pretenden poner, en relación con el sacramento del Bautismo, las bases de una acción pastoral más acorde, tanto con la situación peculiar de misión como de las exigencias que emanan de la naturaleza del sacramento. El horizonte de todas estas orientaciones está enmarcado en la Iniciación Cristiana, considerada como un proceso integral que, partiendo del anuncio misionero, pasando por la iniciación en los misterios de la fe cristiana, culmina en una incorporación personalizada y viva en la comunidad cristiana.

5. Una afirmación central: la familia está llamada a ser el principal agente de la Iniciación cristiana. Junto a la familia, la figura del Catequista, como aquella persona que, en nombre de la comunidad acompaña en los procesos de iniciación, queda resaltada fuertemente. También reciben su reconocimiento las distintas plataformas educativas.

6. La práctica sacramental del bautismo requiere un ejercicio exquisito de la acogida, entendida como actitud que afecta a toda la comunidad cristiana y que, de manera especial, debe ser cuidada por aquellas personas a las que se encomienda el acompañamiento de quienes se disponen a recibir el bautismo. Queda consolidada la realidad de los equipos de acogida, como instrumentos de acción y, también, como signos de una Iglesia acogedora. Todo ello debe estar encuadrado en lo que llamamos el diálogo pastoral, como actitud primordial de una pastoral sacramental de talante misionero.

7. Las propuestas que sugieren las Orientaciones tienen como denominador común la afirmación del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA), según el cual, el Catecumenado de Adultos es la fuente de inspiración de todos los procesos de Iniciación Cristiana, incluida la iniciación de adolescentes y de niños en edad catequética. Ello explica que las orientaciones comiencen por anunciar que el obispo va a instituir oficialmente el Catecumenado como institución diocesana. La experiencia de otras Iglesias hace pensar que no se trata de una medida fuera de lugar.[1] Junto al Catecumenado, las otras propuestas llevan el sello de la inspiración catecumenal.

8. En relación con el bautismo, llamado de infantes por distinguirlo del bautismo de adolescentes y de niños/as en edad catequética, las Orientaciones contemplan diversas situaciones de los adultos que acompañan al infante y se centran, de modo especial, en aquellas que requieren, por un lado un discernimiento adecuado de su momento de fe y, por otro,