AIZU 73."Día Internacional de la mujer trabajadora"

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Con los ecos de la campaña de Manos Unidas: “La mujer del siglo XXI, ni independiente, ni segura, ni con voz”, nos acercamos al 8 de marzo, día internacional de las mujeres, convencidas del camino que queda por recorrer para sentirnos seguras, independientes y con voz.

Este 8 de marzo estamos llamadas a ocupar las calles y plazas de nuestros barrios y ciudades porque como dice la poeta uruguaya Patricia Olascoaga: “el patriarcado se nos está haciendo muy largo”. Es verdad que se han conquistado espacios en diferentes ámbitos de la vida pública pero las mujeres seguimos cargando con la responsabilidad de las tareas domésticas, soportando la brecha salarial, sufriendo la precariedad en sectores como el del trabajo doméstico, donde sobre todo las mujeres migrantes, son víctimas de la invisibilidad y el abuso. Estos son algunos ámbitos donde la defensa de la dignidad de las mujeres sigue siendo un reto a conquistar en nuestra sociedad, donde todas las personas nos tenemos que implicar para construir una sociedad igualitaria poniendo la vida de las personas en el centro, por encima de intereses económicos y partidistas.

ALGUNOS DATOS DE LA REALIDAD

  • Brecha salarial y techo de cristal. Las españolas cobran de media un 23% menos que sus compañeros varones y su presencia en los puestos de poder, tanto en el ámbito privado como el público, sigue siendo residual.
  • La mayor brecha de género está en el trabajo no remunerado. Las mujeres dedican el doble de horas que los hombres al trabajo no remunerado, que suele ser el doméstico. Ellas se han incorporado al trabajo, pero los hombres no se han hecho cargo en la misma proporción del trabajo doméstico.
  • La precariedad es de género femenino. La mayoría de las personas con contrato temporal y jornada a tiempo parcial son mujeres: un 67%.
  • El círculo vicioso de los cuidados. Si tienes malas condiciones de trabajo, tu capacidad de negociar es muy poca. Si alguien se tiene que pedir una excedencia, reducirse la jornada o seguir al otro en un cambio de ciudad, va a ser la mujer. Del total de excedencias para cuidado de hijos e hijas, el 16% son solicitadas por hombres y el 84% por mujeres.
  • La desigualdad perpetua. La brecha laboral y salarial cobra factura también al final de la vida. Solo un 37,1% de mujeres cobra pensión por jubilación, y las que la tienen, reciben un 62,4% de lo que ganan los hombres de media. Todo lo que hace que la mujer salga del mercado laboral se refleja en las pensiones.
  • Las que no están en las estadísticas. No hay datos oficiales porque son las invisibles. Muchas son inmigrantes que trabajan sin contrato, a menudo, como empleadas domésticas y cuidadoras, sin cotizar a la seguridad social, sin una pensión a la vista y sin protección de ningún tipo. Son más vulnerables, además, a los abusos y al acoso sexual.
  • Las de los países empobrecidos. “La mujer del siglo XXI: ni independiente, ni segura, ni con voz.” Las cifras demuestran que la pobreza, la desigualdad y la exclusión se dibujan sobre todo con rostro de mujer y de niña.
  • Las mujeres en la Iglesia. Seguimos con la tarea pendiente de avanzar hacia una igualdad efectiva en el seno de nuestra Iglesia.

 ¿Qué nos dice la Doctrina Social de la Iglesia? (Textos de la EVANGELII GAUDIUM)

104. Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente.

212. Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos. Sin embargo, también entre ellas encontramos constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano en la defensa y el cuidado de la fragilidad de sus familias.

 

Pastoral Obrera/Lan Munduan

Bilbao.Febrero 2019.

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