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Urte barri on!

|   Comunicación

Comenzamos este año nuevo 2018 conmemorando la Jornada Mundial por la Paz que llega a su edición número 51 con el lema “Migrantes y refugiados: hombres y mujeres en busca de la paz”. Mensaje completo aquí.

Hoy 1 de enero, el obispo diocesano presidirá la primera misa del año en la Basílica de Begoña a las 12:00 del mediodía. El obispo, en su mensaje a la Diócesis se refiere al texto anual del Papa para la jornada de la paz en la que el pontífice habla de cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar “recibamos, este mensaje del Papa –pide el Obispo- para ver el modo de llevarlo a la práctica en nuestras comunidades”.

Al acabar 2017, al obispo le gustaría dejar atrás "todo tipo de violencia, especialmente contra las mujeres, niños, indigentes y personas vulnerables. También dejaría a tras la soledad de los mayores y de muchos enfermos y ancianos y dejaría atrás tantas personas que mueren en el doloroso e inhumano recorrido de migraciones y refugiados, hambrunas guerras, miseria. Así como la pobreza crónica y tantas personas y familias que aún no encuentran un trabajo digno".

Para 2018, Mons. Iceta le gustaría que hubiese “trabajo digno para todos, protección social para excluidos, empobrecidos, migrantes y refugiados. Compañía para personas solas y desamparadas. El fin de toda forma de violencia, especialmente para las mujeres, los niños y los más vulnerables de la sociedad. También pediría y una sociedad con el corazón abierto para acoger a quienes huyen de hambrunas, guerras y miserias”.

Mensaje del Papa

El Papa Francisco recuerda en su mensaje para la Jornada Mundial por la Paz, que “observando a los migrantes y a los refugiados esta mirada sabe descubrir que no llegan con las manos vacías: traen consigo la riqueza de su valentía, su capacidad, sus energías y sus aspiraciones y, por supuesto, los tesoros de su propia cultura, enriqueciendo así la vida de las naciones que los acogen. Esta mirada sabe también descubrir la creatividad, la tenacidad y el espíritu de sacrificio de incontables personas familias y comunidades que, en todos los rincones del mundo, abren sus puertas y sus corazones a los migrantes y refugiados, incluso cuando los recursos no son abundantes”.