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“Tío Pedro fue de verdad un santo”

creado por Jaime Roldán, sobrino nieto de Pedro de Asúa |
|   Comunicación

Mañana se celebrará la eucaristía de beatificación de Don Pedro de Asúa y Mendía en la catedral María Inmaculada de Gasteiz. El sacerdote, natural de Balmaseda, sirvió de cura en la villa encartada durante doce años. Fue detenido y asesinado el 29 de agosto de 1936. Uno de sus sobrinos nietos, arquitecto como él, relata algunos detalles de la vida del beato.

El tío Pedro nació en 1890 en la calle Correría de Balmaseda. Empezó a estudiar arquitectura con 16 años en Madrid. Combinó sus estudios con la música ya que fue cantor de la escuela parroquial de Balmaseda y de la `Schola Cantorum´ de Vitoria. Cultivó sus pensamientos e ideas espirituales como miembro de la`Asociación Religiosa de Arquitectos´ y en`San Vicente Paúl.

¿Qué obras arquitectónicas importantes realizó?

Su primera obra de envergadura fue la del Coliseo Albia (1915-16). En este trabajo pudo combinar su amor por la arquitectura y la música. Durante los años 1917-20 realizó varias obras en Madrid, por ejemplo, el frontón Jai-Alai junto al arquitecto Joaquín Rucoba. Aquí, fue el autor de las escuelas de Getxo, el Asilo de Nuestra Señora de los Ángeles en Romo, la Casa de las Hijas de la Caridad de Güeñes o la iglesia de San Cristóbal en Vitoria.

¿Cuál fue el edificio que le marcó a nivel personal?

Las `Escuelas Mendía´ de Balmaseda. Se abrieron las aulas en 1920, regentadas por los Hermanos Maristas. Ese mismo año entró al seminario y ya en 1925 entregó los planos de su gran obra, el Seminario de Vitoria, realizados en la misma celda donde estudiaba y trabajaba.

Se dice que fue una persona humilde.

Así fue, buena y humilde. Decía que le hubiera gustado ser sacerdote de una aldea sin notoriedad alguna. Con la depresión de 1929, el tío Pedro se encontró con muchos necesitados. Sus gestiones a favor de los obreros fueron incontables. Fue catequista, miembro de Acción Católica. Dirigía retiros espirituales en Zalla, Gueñes, Trutzios, Sodupe y Sopuerta. En resumen, hizo el bien durante toda su vida. Trabajó sin descanso por y para los demás.