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Los equipos directivos de los centros diocesanos concluyen el curso en Loiola

|   Comunicación

El jueves y viernes de la pasada semana, 4 y 5 de julio, miembros de los equipos directivos del grupo educativo diocesano EBI-Elizbarrutiko Ikastetxeak- se reunieron en Loiola para evaluar el curso que ahora concluye y tratar temas de cara a la puesta en marcha del próximo. Entre otros asuntos, en el campo pastoral, se analizaron diferentes iniciativas, acompañados por el obispo diocesano, Mons. Mario Iceta.

Aprovechando el final de curso, Elizbarrutiko Ikastetxeak (EBI) aporta siete experiencias de aprendizaje muy útiles para este verano, siete consejos para aprovechar el verano de una manera educativa.

“¿Deberes, sí, deberes, no? La eterna pregunta en el ámbito escolar en estas fechas. ¿El alumnado tiene que seguir estudiando para no perder el ritmo o, por el contrario, tiene que descansar para coger con fuerzas el curso siguiente? La respuesta no tiene un sí o no claro. Depende. De hecho, hay diferentes actividades, más o menos educativas que, en función de la edad, del niño o la niña, de su rendimiento o capacidad podrán ser útiles:

1.- Lectura. Todos los expertos educativos coinciden en que la lectura debe ser una actividad fija también en verano. De 15 minutos a una hora, según las edades, de lectura es fundamental para que el cerebro mantenga una riqueza léxica y de comprensión.

2.- Cuadernos de verano. Solo recomendables si así lo ha aconsejado el tutor o profesor del alumno para reforzar. No son aconsejables sin una razón pedagógica. Del mismo modo, acudir a una academia solo será útil si así lo ha aconsejado

3.- Juegos didácticos. Hay infinidad de juegos didácticos entretenidos, del ajedrez a las cartas, para trabajar conceptos matemáticos, léxicos, de comprensión...

4.- Cultura. Visitar un museo, una biblioteca, una ciudad… Las vacaciones también pueden ser una experiencia de aprendizaje.

5.- Trabajos manuales. Fomentar la creatividad puede ser también un buen “etxekolana”. Y también divertido.

6.- La familia es, sin duda, la mayor fuente de aprendizaje durante las vacaciones. Cualquier actividad con la familia se convierte en una lección a aprender.

7.- Hablar en un idioma extranjero cuando haya oportunidad. Tanto si hemos salido fuera como si tenemos contacto con extranjeros, es bueno practicar idiomas”.

Imágenes del encuentro de responsables de centros con el obispo, en Loiola.