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“La universidad es una comunidad, una comunión de personas”

creado por Homilía del Obispo en la celebración del encuentro jesuita en la catedral |
|   Comunicación

En el marco del encuentro jesuita que tiene lugar esta semana en Bilbao y Loiola, ayer por la tarde se celebró una Eucaristía en la catedral de Santiago presidida por el Obispo diocesano, Mons. Mario Iceta. La celebración se desarrolló en inglés, castellano y euskera. Al comienzo de su intervención, el obispo dio la bienvenida a la catedral a todos los presentes y remarcó que el templo que acogía la celebración “data del siglo XIV. Nos encontramos –explicó- en el camino de Santiago que recorre la costa. Durante siglos, multitud de peregrinos atravesaban este templo en camino hacia la tumba del apóstol. Sed bienvenidos”.

El obispo, acompañado en el altar por varios jesuitas, entre ellos el padre general de la orden, Arturo Sosa; el actual rector de la universidad de Deusto, José María Guibert, así como el anterior, Jaime Oraá y el provincial, José Javier Pardo, dijo que “evocar el camino nos puede servir para profundizar en el encuentro de universidades de la Compañía de Jesús que estamos celebrando. Venimos de diversas naciones, cada universidad es un mundo, con vida propia, con idiosincrasia particular, con sensibilidades diversas. Pero nos une –añadió- un destino común, el destino propio de la universidad: recorrer juntos el camino que nos sumerge en la verdad, profundizar en las diversas dimensiones, formulaciones, expresiones de la verdad en el marco poliédrico y sinfónico que es la universidad”.

Mons. Iceta defendió que la universidad es una comunidad, una comunión de personas, “cuya diversidad, lejos de ser un obstáculo, nos enriquece y nos hace salir de nosotros mismos. Es una comunión de personas que tratan de escrutar y profundizar en la verdad del ser humano, del universo, de Dios. Una verdad que sólo puede ser conocida cuando se realiza en comunión, en comunidad”.

El obispo también se refirió al término “verdad”. “Hablar de verdad puede parecer extraño en el contexto cultural actual. Ha emergido con fuerza el concepto de posverdad. Un concepto que pone en crisis la razón genuina y fundante de ser de la universidad. Un concepto –añadió- que puede tener diversas implicaciones, todas ellas importantes: puede referirse a que no existe una verdad real, o a la imposibilidad de penetrar en el conocimiento de la verdad, o a la incapacidad humana para conocer la verdad. Cualquiera de estas afirmaciones conlleva consecuencias catastróficas. No me toca a mi resolver esta cuestión. Simplemente sugeriría que quizás la pregunta no está bien formulada. La pregunta de Pilatos: ¿Qué es la verdad? Pienso que no es adecuada. Quizás habría que formularla de otra manera: ¿Quién es la verdad? Ya que Alguien, en nuestra historia, fue capaz de asegurar que Él mismo es el camino, la verdad y la vida”.

En la homilía, pronunciada íntegramente en inglés, el obispo defendió la comunidad universitaria como fuerza transformadora de la sociedad y del mundo. “La generación de pensamiento y sus derivaciones prácticas deben conducirnos a la promoción de un mundo mejor, más humano, más fraterno y más justo. Todo ello se lleva a cabo mediante una cultura del diálogo, de la búsqueda común, del respeto, de la paz y del encuentro. La universidad se ve inserta en el ámbito educativo. Es este ámbito una herramienta formidable e indispensable del progreso de las sociedades y de los pueblos”.

Mons. Iceta concluyó su homilía refiriéndose a San Ignacio de Loyola, patrono de nuestra diócesis y fundador de la Compañía de Jesús de quien dijo que “el camino de su vida fue una incansable búsqueda de la voluntad de Dios y un apasionado servicio a Él y a su voluntad de salvación para toda la humanidad. Que sea este testimonio de vida el horizonte último de nuestras instituciones universitarias que han nacido de este amor y servicio a Dios y, por amor a Él, a los hermanos. Gracias por el excelente trabajo que realizáis, por vuestra tarea evangelizadora y por ser fermento de transformación del mundo según el corazón de Dios”.

Antes de finalizar la Eucaristía, el rector de la universidad de Deusto, José María Guibert, tomó la palabra para agradecer al obispo su acogida y su presencia, así como al deán de la catedral, Luis Alberto Loyo, y también a todos los presentes y solicitó que se pudiera escuchar nuevamente el canto del ofertorio compuesto expresamente para la celebración por Óscar González Gasquet e interpretado por la Capilla de Música de la Catedral que acompañó toda la celebración.

Con el canto del himno de San Ignacio concluyó la Eucaristía tras la que los asistentes mantuvieron un encuentro en el claustro.

Mons. Iceta y el padre general de los Jesuitas, Arturo Sosa.