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La llegada del peregrino a Bizkaia en el Camino de Santiago

|   Comunicación

Hace unos días presentábamos un recorrido por el Camino de Santiago, en Bizkaia, recogido en la revista Alkarren Barri-Comunicación, por Roberto González Zurdo. En ese caso, se trataba de la ruta más transitada del Camino de Santiago que atraviesa Bizkaia, la que se conoce como Camino del Norte y transcurre por todo el litoral cantábrico hasta la localidad de Ribadeo, en Galicia, donde se aleja de la costa para adentrarse hacia Santiago. Hoy, cambiamos de zona y dejando atrás la guipuzcoana villa de Deba, y a través del valle de Olatz en el municipio de Mutriku, el peregrino entra en Bizkaia a través de un sendero que finaliza en una pronunciada bajada hasta la villa de Markina-Xemein. De esta etapa, González Zurdo destaca que “el espíritu inquieto que movió a Santa Teresa a reformar el Carmelo es palpable a día de hoy para los peregrinos que llegan a Markina”.

La parroquia de Santa María de la Asunción, de Markina, es el edificio religioso más grande del territorio vizcaíno y además de la parroquia, el caminante podrá encontrar en Markina recogimiento en muchas de sus ermitas. Aparte de la de San Joaquín y Santa Ana, cabe destacar las ermitas de Ntra. Sra. de Erdotza y San Miguel de Arretxinaga. Es esta última una de las ermitas más curiosas que el caminante se encontrará en todo el Camino del Norte. Un lugar de culto desde tiempos que se pierden en la memoria y que cobija en su interior tres grandes rocas de más de 40 millones de años que se sujetan entre sí, creando una especie de pequeña capilla en cuyo centro se sitúa la figura del arcángel San Miguel.

Las mercedarias de Markina constituyen la institución religiosa más antigua de la localidad. La comunidad se instaló en 1547 en el beaterio de San Agustín, que recibe su nombre de las beatas de San Agustín, instaladas en dicho edificio en 1967. La comunidad de la Merced, se trasladó en 1621 a la calle Abesua, donde han permanecido hasta nuestros días, desde hace unos años ya como parte de la Institución Mercedarias Misioneras de Berriz, fundada por la bilbaína Beata Margarita Maria López de Maturana.

En Markina hay una gran tradición carmelita ya que la orden ha tenido dos casas en la localidad, una masculina y otra femenina. El primer carmelo se fundó en 1724. Son numerosos son los misioneros que, educados en este carmelo, han prestado sus servicios en Sudamérica y, especialmente, en la India. El convento cuenta desde el año 2007 con albergue para peregrinos. Las madres, cariñosamente conocidas como “las monjas de abajo”, se instalaron en 1890 a partir de una pequeña comunidad de 6 monjas procedentes del convento de San José de Ávila y han permanecido en Markina durante 113 años hasta que el 30 de marzo de 2004 se trasladaron al convento nuevo de Zaldibar.