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“La hospitalidad construye ciudadanía”

creado por Miguel González, director de la Fundación Ellacuría |
|   Comunicación

Tras la celebración del “Día Internacional de la persona Migrante”, entrevistamos al Director de la Fundación Ellacuría y Coordinador del Servicio de los Jesuitas a los Migrantes, Miguel González, quien nos ofrece datos actuales sobre esta realidad.

Es mucho más conocido el Servicio de los Jesuitas a los Refugiados. ¿Cómo surgió este nuevo servicio a las personas migrantes?

El año 2008, estábamos en la cresta de la ola de la llegada de personas migrantes. Para hacernos una idea, en 2005 llegaron 25.000 personas en cayucos y, en 2007, llegaron más de 700.000 migrantes. Era necesario pues, hacer algo. Y es cierto que partimos del espíritu del Servicio de ayuda al Refugiado. Como Ignacio Ellacuría solía decir: era necesario “hacerse cargo de la realidad, cargar con la realidad y encargarse de la realidad con misericordia”. Y la realidad estaba ahí, y era clara.

En realidad son muchas las entidades que trabajan con y por las personas migrantes. ¿El Servicio de Ayuda a los Migrantes tiene alguna peculiaridad?

Es cierto que hay muchas ONGs y Entidades que trabajamos en el mundo de la inmigración, y todas somos necesarias. Nuestro esfuerzo principal se dirige a trabajar con los migrantes, no para los migrantes. Es verdad que el primer contacto se da en la acogida, pero a partir de ahí surgen muchos caminos a recorrer hasta la plena integración del migrante en la sociedad, sin tener que perder su identidad.

¿Cuáles son esos caminos?

Uno fundamental es lograr su participación social a través de la integración, la participación, el asociacionismo, el empoderamiento… Las personas cuando estamos lejos de nuestra tierra tendemos a unirnos con los compatriotas que encontramos; el asociacionismo surge en ellos de una forma natural, y hasta necesaria. Nosotros intentamos acompañar esas asociaciones, ayudarles en su formalización.

Arrupe Etxea es muy conocido en ambientes eclesiales, culturales, formativos y de encuentros. ¿Qué ofrece, en concreto, a los inmigrantes?

Arrupe Etxea es el lugar donde se ubica nuestro Servicio de Ayuda. Este es su espacio de reunión, de formación, de autoapoyo, de participación social. Hay colectivos que necesitan de este espacio porque no tienen otro; pensemos en las mujeres inmigrantes que trabajan en nuestros hogares, internas o externas, y a veces en condiciones cuasi de explotación. En los jóvenes no acompañados que residen en centros tutelados hasta su mayoría de edad, ¿y después?, necesitan reunirse, buscar trabajo, relacionarse con el exterior…

La diversidad religiosa será otro aspecto importante, y, en ocasiones, no exento de problemas.

Efectivamente. Promovemos y participamos de ese diálogo interreligioso y acompañamos la mesa de las Comunidades Religiosas. No hace mucho Bilbao vivió el problema de la Normativa Municipal de la creación de centros de culto en zonas residenciales, y participamos de las reuniones que hubo, intentando dar con una solución.

En marzo de este año Lehendakaritza nos encomendó un Informe de Recomendaciones para los poderes públicos, sobre la inmigración, en el que participó como especialista Josetxu Villacorta, sacerdote de esta diócesis.

¿Qué proyectos tenéis a medio plazo?

Fortalecer todo lo relacional. Generar vínculos. Y posibilitar encuentros donde pueda surgir todo lo relacional, que al final es el capital social.

Y a la población, a los ciudadanos de a pie, a nosotros, ¿Qué nos pediríais?

El mensaje general social distorsiona la realidad. Por eso pediríamos salir de la lógica del miedo, de los mensajes catastrofistas. Hacer el esfuerzo de encontrarnos con el otro, conocernos, y en el conocimiento mutuo superaremos muchos recelos infundados. Generar espacios en pie de igualdad, de acogida. Reflexionar sobre la posición en la que nos situamos, qué hacemos para fortalecer nuestra-suya humanidad. Tenemos el reto de la hospitalidad.

Miguel González, director de la Fundación Ellacuría.