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La Diócesis de Bilbao reúne a más de 300 personas en una comida solidaria

creado por III Jornada Mundial de los Pobres |
|   Comunicación

A pesar de la lluvia incesante, cientos de personas han participado en la segunda jornada organizada por la Iglesia de Bizkaia en el marco de la III Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará mañana en todo el mundo. La parroquia San Pedro de Basauri, de la Unidad Pastoral San Fausto, ha sido el lugar donde se han centralizado las diversas actividades organizadas para visibilizar que en nuestro entorno también hay situaciones de pobreza. En la comida que ha tenido lugar en el colegio San José Ikastetxea han compartido mesa más de 300 personas, entre ellas algunas a las que se acompaña desde la Iglesia de Bizkaia.

En los talleres que han tenido lugar a lo largo de la mañana se han visibilizado diversas realidades de pobreza de nuestro entorno en clave de denuncia y de rayos de esperanza ante las diversas caras que tiene la pobreza. Las personas que han participado han escrito algunos mensajes de esperanza, que se han colocado en las escalinatas del altar del templo.

Comida y Gesto
En la comida preparada por la empresa de inserción Lapiko Catering se han podido compartir experiencias y vivencias entre personas de diferentes culturas.
Para finalizar el obispo se ha dirigido a los participantes animándoles a “seguir siendo rayos de esperanza en las pobrezas de este mundo”. La jornada ha concluido con el Gesto común que al igual que ayer, ha simbolizado una gran luz compuesta por cientos de velas led. 

"Sabéis que es una tradición poner un árbol perenne en tiempos de los árboles de hoja caduca -ha dicho el Obispo-, precisamente para indicar que la presencia del amor de Dios no muere nunca, no se le cae la hoja, siempre está presente. También para nosotros la luz es un signo tan importante, recibir la luz de Dios, para ser luz para los demás". Mons. Iceta ha sugerido guardar la lamparita -apagada, porque sino no va a llegar al 25 de diciembre-, "pero si ponéis en casa el Belén o el niño Jesús pues puede ser una luz que nos recuerde que como también él es luz en la oscuridad y por eso nace también una noche para ser luz de nosotros, también nosotros seamos luz para los demás. Pedimos a Dios que nos sostenga en este propósito".

Ha concluido recordando unas palabras Papa Francisco "que a mi me parecen de especial claridad cuando se dirige a los jóvenes y dice "no preguntes tanto quien soy yo, pregúntate para quien soy yo -dice el Papa- y él responde ciertamente eres para Dios. Todo ser humano con indiferencia de cualquier condicionamiento es imagen gloriosa de Dios, eres para Dios y eres para los demás -dice el Papa- no eres para ti mismo, pues pensemos también nosotros en estos días, en qué sentido somos para los demás. Quienes esperan de nosotros y Dios nos ayude a no defraudarles a aquellos aquellos que esperan de cada uno de nosotros. Ojala este pequeño signo de luz nos recuerde ser luz para los demás y llevarles ese amor de Dios a aquéllos que más lo necesitan".