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Entrevista con Félix Alonso sobre el acceso de las mujeres al ministerio de lectorado y acolitado

creado por El anterior vicario general, en referencia a Spiritus Domini |
|   Comunicación

Hablamos con  Félix Alonso, el actual delegado y anterior vicario general de la Diócesis de Bilbao sobre la carta apostólica en forma de `motu proprio´ del papa Francisco Spiritus Domini, recientemente publicada, acerca del acceso de las mujeres al ministerio instituido de lectorado y acolitado. En sus declaraciones señala que esta práctica ya la estaban realizando las mujeres, pero por medio de esta modificación en el código de Derecho Canónico la institución les da "reconocimiento oficial y estabilidad".

¿De qué trata la carta apostólica Spiritus Domini?

De una modificación que el papa Francisco establece en el Derecho Canónico relativa a los ministerios laicales del Lectorado y el Acolitado hasta ahora reservados a los fieles laicos varones y que ahora pueden ser recibidos también por mujeres.

¿Estamos hablando de un cambio en las sagradas órdenes?

No hablamos de ministerios “ordenados”, sino “laicales” que son las diversas formas que adoptan los carismas cuando se reconocen públicamente y se ponen a disposición de la comunidad y de su misión de forma estable. Los ministerios ordenados se reciben por el sacramento del Orden y los ministerios laicales por un rito de institución. Tenemos pues, ministros ordenados (obispo, presbítero y diácono) y ministros instituidos (lector/a y acólito/a).

¿En qué consiste exactamente el cambio que el Papa establece?

Los ministerios laicales fueron establecidos por S. Pablo VI que quiso revisar la práctica de los ministerios no ordenados en la Iglesia Latina -hasta entonces llamados “órdenes menores”- adaptándola a las necesidades de los tiempos. Quedaron configurados dos oficios (tareas), el del Lector y el del Acólito, el primero estrictamente ligado al ministerio de la Palabra, el segundo al ministerio del Altar, sin excluir que otros “oficios” puedan ser instituidos por la Santa Sede a petición de las Conferencias Episcopales. Estos dos ministerios se han de recibir obligatoriamente antes de la ordenación diaconal. En la práctica han quedado reservados, por lo tanto, a los seminaristas o religiosos que se preparan para la ordenación. Tampoco ha sido práctica habitual que varones laicos que no estaban en camino de la ordenación fueran instituidos en estos ministerios. El cambio establecido consiste en que desde ahora no solo el varón, sino también la mujer puede ser instituida en los dos ministerios.

¿Esto no lo hacían ya las mujeres?

Por supuesto que sí y mayoritariamente. Ellas son lectoras de las lecturas de la eucaristía (salvo el evangelio que se reserva a un ministro ordenado) y también quienes realizan las tareas del acólito en las parroquias. Estos dos ministerios se entienden confiados a personas laicas por encargo temporal, pero la institución les da reconocimiento oficial y estabilidad. Esto no quiere decir que todas las personas que ejercen esos ministerios ahora deban ser instituidas. Basta con la encomienda que reciben del responsable de la comunidad.

¿Qué es necesario para recibir la institución?

Haber recibido el Bautismo y la Confirmación. La Conferencia Episcopal establecerá la formación y las condiciones que son necesarias. El Obispo preside el rito de institución.

Conclusión

Como ha escrito el papa Francisco: «Ofrecer a los laicos de ambos sexos la posibilidad de acceder a los ministerios del Acolitado y del Lectorado en virtud de su participación en el sacerdocio bautismal, aumentará el reconocimiento, también a través de un acto litúrgico (institución), de la preciosa contribución que desde hace tiempo muchísimos laicos, también las mujeres, aportan a la vida y a la misión de la Iglesia». La disolución de esa reserva a los varones podrá contribuir a una mayor manifestación de la dignidad bautismal común de los miembros del Pueblo de Dios.

Marisa Abad, en una celebración en la basílica de Begoña.