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El acto se entiende en continuidad con el encuentro del pasado año en Gernika. Allí se elaboró una declaración Por la paz y la reconciliación, que mostraba las líneas de actuación para nuestra Iglesia local. Fue dada a conocer en Pentecostés, en coherencia con la opción del V Plan Diocesano de Evangelización por una Iglesia en salida.

La declaración terminaba subrayando dos actitudes que deben configurar nuestro actuar: la conversión y la misericordia. A partir de ahí se mencionaban ámbitos. Algunos de ellos son precisamente los que van a estructurar la jornada de este año, que constará de ocho talleres de reflexión y diálogo. Para el ámbito de la conversión se ha pensado en dos: hacer memoria y pedir perdón. En referencia a la misericordia se organizarán cuatro referidos a la acogida del sufrimiento – víctimas, tortura, extorsión y familiares de presos – y otros dos en torno a perdonar y a educar para la paz.

Como se puede observar, se trata de abordar diversos ámbitos implicados, para tender puentes hacia la paz y la reconciliación. Así se han elegido el lema y el motivo del cartel, partiendo de una evocación bíblica: Sus heridas nos han curado (1 Pe 2,24) / Zubi-lana bakerako. Como punto de partida para cada taller se cuenta con testimonios correspondientes a la realidad a tratar, para pasar seguidamente al diálogo y a la lectura creyente de esa realidad, así como a la propuesta de posibles iniciativas para las comunidades cristianas y para la diócesis.