Pacem in Terris

Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad.
Carta Encíclica
de su Santidad Juan XXIII
11 de abril de 1963


Pacem in Terris fue y sigue siendo un documento muy importante, dirigido a "todos los hombres de buena voluntad", para que construyan un orden mundial basado en la justicia y en el respeto de los derechos humanos. La paz en la tierra es una aspiración de toda la humanidad. El orden existente en el universo y el desorden que reina entre los individuos y entre los pueblos deben llevarnos a rechazar la fuerza como recurso habitual y fundamental para la solución de los problemas.
La conciencia humana descubre la obligación de observar el orden inscrito en ella por el Creador, de respetar los derechos humanos y de cumplir los deberes correlativos para cuidar las relaciones entre los individuos y alcanzar una paz que beneficie a la sociedad entera.
La autoridad, cuyo origen es Dios, debe ejercer su función en cualquier régimen y lugar, sirviendo provechosa y justamente al bien común de todos los miembros de la sociedad. Pero son los ciudadanos los que establecen la forma de gobierno y determinan los procedimientos y los límites.
Las relaciones entre los Estados han de favorecer la paz entre todos los pueblos, fundándola en la verdad, la justicia, el amor y la libertad, en concordancia con la razón y la dignidad del hombre.
Pacem in Terris insiste en las consecuencias de la solidaridad activa a favor de la paz. En nombre de la justicia y del sentido de la dignidad humana, es urgente detener la carrera de armamentos, prohibir las armas atómicas y lograr acuerdos para el desarme. Sin embargo, el desarme de las conciencias es fundamental y decisivo, porque alcanza lo más hondo de la persona y genera la confianza recíproca entre los pueblos.
El logro de este ideal estará garantizado, no por la fuerza de las armas, sino por el ejercicio de la verdad, la justicia y la solidaridad, si prima el deseo de eliminar los peligros de una guerra, conservar la paz y consolidarla, de manera que alcance a todos sin excepción: a cada persona, a los hogares, a los pueblos, a la familia humana entera.
Los pueblos, al haber multiplicado e intensificado sus relaciones, han acentuado su interdependencia y necesitan un orden en sus relaciones sociales, políticas y económicas para alcanzar el bien común que necesitan. Los problemas que afectan a cada una de las naciones son la exigencia de una autoridad pública general consentida por todas las naciones. Debe estar dotada de poder, estructura y medios suficientes en todas sus dimensiones, debe ser imparcial con todos y ajena a cualquier partidismo, debe buscar el bien común de todos los pueblos y ser obedecida por los Estados que han contribuido a constituirla y se han adherido a ella libremente.
Pacem in Terris es parte del legado del Papa Juan XXIII, una voz para la paz que sigue viva y merece ser releída.