SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Señor, tu saber me sobrepasa. Tiempo pascual: La noche será clara como el día. Aleluya. Salmo 138, 1-18. 23-24 Dios está en todas partes y lo ve todo ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? (Rm 11, 34) I Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma. Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco. ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro; si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí», ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día. Fuera del tiempo pascual: Ant. Señor, tu saber me sobrepasa. Tiempo pascual: Ant. La noche será clara como el día. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta. Tiempo pascual: Yo conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya. II Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mis acciones, se escribían todas en tu libro; calculados estaban mis días antes que llegase el primero. ¡Qué incomparables encuentro tus designios, Dios mío, qué inmenso es su conjunto! Si me pongo a contarlos, son más que arena; si los doy por terminados, aun me quedas tú. Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos, mira si mi camino se desvía, guíame por el camino eterno. Fuera del tiempo pascual: Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta. Tiempo pascual: Ant. Yo conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él. Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya. Cántico: Col 1, 12-20 Himno a Cristo, primogénito de toda criatura y primer resucitado de entre los muertos Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz. Fuera del tiempo pascual: Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él. Tiempo pascual: Ant. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya. LECTURA BREVE: 1 Jn 2, 3-6 En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él. RESPONSORIO BREVE R/. Guárdanos, Señor. * Como a las niñas de tus ojos. Guárdanos. V/. A la sombra de tus alas escóndenos. * Como a las niñas de tus ojos. Gloria al Padre. Guárdanos. Magníficat, ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes. PRECES Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle: Alégrense todos los que esperan en ti, Señor. Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo; - haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación. Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios, - concédeles un corazón leal, ciencia y caridad. Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos - sigan con fidelidad a tu Hijo. Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer, - guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor. Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores, - concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas. Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra oración: Padre nuestro. Oración Acuérdate, Señor, de tu misericordia y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes celestiales, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo.