SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha. Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya. Salmo 136, 1-6 Junto a los canales de Babilonia Este destierro y esclavitud material hay que tomarlo como símbolo de la esclavitud espiritual (S. Hilario) Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión.» ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha; que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías. Fuera del tiempo pascual: Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha. Tiempo pascual: Ant. Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles. Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya. Salmo 137 Acción de gracias Los reyes de la tierra llevarán a la ciudad santa su esplendor (cf. Ap 21, 24) Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio. Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo, y tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. Fuera del tiempo pascual: Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles. Tiempo pascual: Ant. En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria. Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya. Cántico: Ap 4, 11; 5, 9. 10. 12 Himno de los redimidos Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado. Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinan sobre la tierra. Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza. Fuera del tiempo pascual: Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria. Tiempo pascual: Ant. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya. LECTURA BREVE: Col 3, 16 La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría, corregios mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. RESPONSORIO BREVE R/. Me saciarás de gozo. * En tu presencia, Señor. Me saciarás. V/. De alegría perpetua a tu derecha. * En tu presencia, Señor. Gloria al Padre. Me saciarás. Magníficat, ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes porque eres poderoso, y tu nombre es santo. PRECES Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo: Señor, escúchanos. Cristo, fortaleza nuestra, que nos has llamado a la luz de tu verdad, - concede a todos tus fieles fidelidad y constancia. Haz Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer, - y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz. Tú que, con cinco panes, saciaste a la multitud, - enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos. Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación, - sino que piensen también en los otros pueblos. Cuando vengas aquel día, para que en tus santos se manifieste tu gloria, - da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz. Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo: Padre nuestro. Oración Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que los sentimientos de nuestro corazón concuerden siempre con las palabras de nuestra boca. Por nuestro Señor Jesucristo.