SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor. Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya. Salmo 89 Baje a nosotros la bondad del Señor Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día (2 P 3, 8) Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios. Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. ¡Cómo nos ha consumido tu cólera y nos ha trastornado tu indignación! Pusiste nuestras culpas ante ti, nuestros secretos ante la luz de tu mirada: y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, y nuestros años se acabaron como un suspiro. Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan. ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, quién ha sentido el peso de tu cólera? Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos; por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Danos alegría, por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Fuera del tiempo pascual: Ant. Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor. Tiempo pascual: Ant. Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor. Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya. Cántico: Is 42, 10-16 Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador Cantan un cántico nuevo delante del trono de Dios (cf. Ap 14, 3) Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra; muja el mar y lo que contiene, las costas y sus habitantes; alégrese el desierto con sus tiendas, los cercados que habita Cadar; exulten los habitantes de Petra, clamen desde la cumbre de las montañas; den gloria al Señor, anuncien su alabanza en las costas. El Señor sale como un héroe, excita su ardor como un guerrero, lanza el alarido, mostrándose valiente frente al enemigo. «Desde antiguo guardé silencio, me callaba, aguantaba; como parturienta, grito, jadeo y resuello. Agostaré montes y collados, secaré toda su hierba, convertiré los ríos en yermo, desecaré los estanques; conduciré a los ciegos por el camino que no conocen, los guiaré por senderos que ignoran; ante ellos convertiré la tiniebla en luz, lo escabroso en llano.» Fuera del tiempo pascual: Ant. Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor. Tiempo pascual: Ant. Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor. Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya. Salmo 134, 1-12 Himno a Dios, realizador de maravillas Vosotros sois... un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa (1 P 2, 9) Alabad el nombre del Señor, alabadlo, siervos del Señor, que estáis en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios. Alabad al Señor porque es bueno, tañed para su nombre, que es amable. Porque él se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya. Yo sé que el Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses. El Señor todo lo que quiere lo hace: en el cielo y en la tierra, en los mares y en los océanos. Hace subir las nubes desde el horizonte, con los relámpagos desata la lluvia, suelta a los vientos de sus silos. Él hirió a los primogénitos de Egipto, desde los hombres hasta los animales. Envió signos y prodigios -en medio de ti, Egipto- contra el Faraón y sus ministros. Hirió de muerte a pueblos numerosos, mató a reyes poderosos: a Sijón, rey de los amorreos, a Hog, rey de Basán, y a todos los reyes de Canaán. Y dio su tierra en heredad, en heredad a Israel, su pueblo. Fuera del tiempo pascual: Ant. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor. Tiempo pascual: Ant. El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya. LECTURA BREVE: Jdt 8, 21b-23 Recordad cómo fueron probados nuestros padres para ver si verdaderamente servían a su Dios. Recordad cómo fue probado Abrahán, nuestro padre; y, purificado por muchas tribulaciones, llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo, Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos. RESPONSORIO BREVE R/. Aclamad, justos, al Señor. * Que merece la alabanza de los buenos. Aclamad. V/. Cantadle un cántico nuevo. * Que merece la alabanza de los buenos. Gloria al Padre. Aclamad. Benedictus, ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido. PRECES Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian, acudamos a él, diciendo: Te alabamos, Señor, esperamos en ti. Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste; - continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia. Tú que, con el Padre, sigues actuando siempre en el mundo, - renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu. Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos, - para que podamos contemplar hoy tus maravillas. Ya que nos llamas hoy a tu servicio, - haznos buenos administradores de tu múltiple gracia en favor de nuestros hermanos. Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo: Padre nuestro. Oración Oh Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio; concédenos hoy que, con tu luz, trabajemos sin desfallecer para tu gloria y para el bien de nuestro prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo.