SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia. Tiempo pascual: Por tu nombre, Señor, consérvame vivo. Aleluya. Salmo 142, 1-11 Lamentación y súplica ante la angustia El hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús (Ga 2, 16) Señor, escucha mi oración; tú, que eres fiel, atiende a mi súplica, tú, que eres justo, escúchame. No llames a juicio a tu siervo, pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. El enemigo me persigue a muerte, empuja mi vida al sepulcro, me confina a las tinieblas como a los muertos ya olvidados. Mi aliento desfallece, mi corazón dentro de mí está yerto. Recuerdo los tiempos antiguos, medito todas tus acciones, considero las obras de tus manos y extiendo mis brazos hacia ti: tengo sed de ti como tierra reseca. Escúchame enseguida, Señor, que me falta el aliento. No me escondas tu rostro, igual que a los que bajan a la fosa. En la mañana hazme escuchar tu gracia, ya que confío en ti. Indícame el camino que he de seguir, pues levanto mi alma a ti. Líbrame del enemigo, Señor, que me refugio en ti. Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; por tu clemencia, sácame de la angustia. Fuera del tiempo pascual: Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia. Tiempo pascual: Ant. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: El Señor hará derivar hacia Jerusalén, como un río, la paz. Tiempo pascual: Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón. Aleluya. Cántico: Is 66, 10-14a Consuelo y gozo para la ciudad santa La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre (Ga 4, 26) Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: «Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado.» Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río, la paz. Tiempo pascual: Ant. Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. Tiempo pascual: El Señor reconstruye Jerusalén y sana los corazones destrozados. Aleluya. Salmo 146 Poder y bondad de Dios A ti, oh Dios, te alabamos; a ti, Señor, te reconocemos Alabad al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. El Señor reconstruye Jerusalén, reúne a los deportados de Israel; él sana los corazones destrozados, venda sus heridas. Cuenta el número de las estrellas, a cada una la llama por su nombre. Nuestro Señor es grande y poderoso, su sabiduría no tiene medida. El Señor sostiene a los humildes, humilla hasta el polvo a los malvados. Entonad la acción de gracias al Señor, tocad la cítara para nuestro Dios, que cubre el cielo de nubes, preparando la lluvia para la tierra; que hace brotar hierba en los montes, para los que sirven al hombre; que da su alimento al ganado y a las crías de cuervo que graznan. No aprecia el vigor de los caballos, no estima los jarretes del hombre, el Señor aprecia a sus fieles, que confían en su misericordia. Fuera del tiempo pascual: Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. Tiempo pascual: Ant. El Señor reconstruye Jerusalén y sana los corazones destrozados. Aleluya. LECTURA BREVE: Rm 8, 18-21 Los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. RESPONSORIO BREVE R/. Velando. * Medito en ti, Señor. Velando. V/. Porque fuiste mi auxilio. * Medito en ti, Señor. Gloria al Padre. Velando. Benedictus, ant. Anuncia a tu pueblo, Señor, la salvación, y perdónanos nuestros pecados. PRECES Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo: Escúchanos, Señor. Bendito seas Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, en tu gran misericordia, nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, - por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Tú que en Cristo renovaste al hombre, creado a imagen tuya, - haz que seamos imagen de tu Hijo. Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia, - tu Espíritu de amor. Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los tristes, - a todos la gracia y la salvación. Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto, nos atrevemos a decir: Padre nuestro. Oración Concédenos, Señor, que nos sea siempre anunciada la salvación, para que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, te sirvamos fielmente con santidad y justicia todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo.