SALMODIA Antífona 1 Domingo IV de Adviento: Tocad la trompeta en Sión, porque está cerca el día del Señor. Mirad: viene a salvarnos. Aleluya. Domingo IV de Pascua: No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Aleluya. Tiempo ordinario: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya. Salmo 117 Himno de acción de gracias después de la victoria Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular (Hch 4, 11) Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. En el peligro grité al Señor, y me escuchó, poniéndome a salvo. El Señor está conmigo: no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre? El Señor está conmigo y me auxilia, veré la derrota de mis adversarios. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban cerrando el cerco, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas, en el nombre del Señor los rechacé. Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor es poderosa.» No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. - Ésta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. - Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. - Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. - Ordenad una procesión con ramos hasta los ángulos del altar. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Domingo IV de Adviento: Ant. Tocad la trompeta en Sión, porque está cerca el día del Señor. Mirad: viene a salvarnos. Aleluya. Domingo IV de Pascua: Ant. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya. Antífona 2 Domingo IV de Adviento: Vendrá el Señor, salid a su encuentro, diciendo: «Grande es tu origen, y tu reino no tendrá fin: Dios fuerte, dominador, príncipe de la paz.» Aleluya. Domingo IV de Pascua: Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya. Tiempo ordinario: Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya. Cántico: Dn 3, 52-57 Que la creación entera alabe al Señor ¡Bendito el Creador por siempre! (Rm 1, 25) Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito tu nombre, santo y glorioso: a él gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en el templo de tu santa gloria: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres sobre el trono de tu reino: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti honor y alabanza por los siglos. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Domingo IV de Adviento: Ant. Vendrá el Señor, salid a su encuentro, diciendo: «Grande es tu origen, y tu reino no tendrá fin: Dios fuerte, dominador, príncipe de la paz.» Aleluya. Domingo IV de Pascua: Ant. Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya. Antífona 3 Domingo IV de Adviento: Tu Palabra omnipotente, Señor, vendrá desde su trono real. Aleluya. Domingo IV de Pascua: Dad gloria a nuestro Dios; sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya. Tiempo ordinario: Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya. Salmo 150 Alabad al Señor Salmodiad con el espíritu, salmodiad con toda vuestra mente, es decir, glorificad a Dios con el cuerpo y con el alma (Hesiquio) Alabad al Señor en su templo, alabadlo en su fuerte firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza. Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras, alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas, alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta alabe al Señor. Domingo IV de Adviento: Ant. Tu Palabra omnipotente, Señor, vendrá desde su trono real. Aleluya. Domingo IV de Pascua: Ant. Dad gloria a nuestro Dios; sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya. LECTURA BREVE: 2 Tm 2, 8. 11-13 Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. RESPONSORIO BREVE R/. Te damos gracias, oh Dios. * Invocando tu nombre. Te damos gracias. V/. Contando tus maravillas. * Invocando tu nombre. Gloria al Padre. Te damos gracias. PRECES Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; aclamemos, pues, su poder y su bondad, abriendo, gozosos, nuestros corazones a la alabanza: Te alabamos, Señor, y confiamos en ti. Te bendecimos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad; - haz que te sirvamos con santidad y justicia. Vuélvete hacia nosotros, oh Dios, tú que has querido abrirnos la puerta de tu misericordia, - y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida. Ya que hoy celebramos la resurrección del Hijo de tu amor, - haz que este día transcurra lleno de gozo espiritual. Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de alabanza, - para que en toda ocasión te demos gracias. Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado, acudamos a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo: Padre nuestro.