SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Dichosos los que viven en tu casa, Señor. Tiempo pascual: Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Aleluya. Salmo 83 Añoranza del templo Aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura (Hb 13, 14) ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación: cuando atraviesan áridos valles, los convierten en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones, caminan de baluarte en baluarte hasta ver a Dios en Sión. Señor de los ejércitos, escucha mi súplica; atiéndeme, Dios de Jacob. Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo, mira el rostro de tu Ungido. Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable. ¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti! Fuera del tiempo pascual: Ant. Dichosos los que viven en tu casa, Señor. Tiempo pascual: Ant. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Venid, subamos al monte del Señor. Tiempo pascual: Pueblos numerosos caminarán hacia el monte del Señor. Aleluya. Cántico: Is 2, 2-5 El monte de la casa del Señor en la cima de los montes Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento (Ap 15, 4) Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor». Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor. Fuera del tiempo pascual: Ant. Venid, subamos al monte del Señor. Tiempo pascual: Ant. Pueblos numerosos caminarán hacia el monte del Señor. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Cantad al Señor, bendecid su nombre. Tiempo pascual: Decid a los pueblos: «El Señor es rey». Aleluya. Salmo 95 El Señor, rey y juez del mundo Cantaban un cántico nuevo delante del trono, en presencia del Cordero (cf. Ap 14, 3) Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones; porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo; honor y majestad lo preceden, fuerza y esplendor están en su templo. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda; decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente». Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. Fuera del tiempo pascual: Ant. Cantad al Señor, bendecid su nombre. Tiempo pascual: Ant. Decid a los pueblos «El Señor es rey». Aleluya. LECTURA BREVE: St 2, 12-13 Hablad y actuad como quienes van a ser juzgados por una ley de libertad, porque el juicio será sin misericordia para el que no practicó la misericordia. La misericordia se ríe del juicio. RESPONSORIO BREVE R/. Bendito sea el Señor. * Ahora y por siempre. Bendito. V/. El único que hace maravillas. * Ahora y por siempre. Gloria al Padre. Bendito. Benedictus, ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro. PRECES Invoquemos a Dios, que puso en el mundo a los hombres para que trabajasen concordes para su gloria, y pidamos con insistencia: Haz que te glorifiquemos, Señor. Te bendecimos, Señor, creador del universo, - porque has conservado nuestra vida hasta el día de hoy. Míranos benigno, Señor, ahora que vamos a comenzar nuestra labor cotidiana; - haz que, obrando conforme a tu voluntad, cooperemos en tu obra. Que nuestro trabajo de hoy sea provechoso para nuestros hermanos, - y así todos juntos edifiquemos un mundo grato a tus ojos. A nosotros y a todos los que hoy entrarán en contacto con nosotros, - concédenos el gozo y la paz. Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos confiadamente: Padre nuestro. Oración Señor Dios, rey de cielos y tierra, dirige y santifica en este día nuestros cuerpos y nuestros corazones, nuestros sentidos, palabras y acciones, según tu Ley y tus mandatos; para que, con tu auxilio, alcancemos la salvación ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo.