SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Que tus fieles, Señor, vitoreen al entrar en tu morada. Tiempo pascual: El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre. Aleluya. Salmo 131 Promesas a la casa de David El Señor Dios le dará el trono de David, su padre (Lc 1, 32) I Señor, tenle en cuenta a David todos sus afanes: cómo juró al Señor e hizo voto al Fuerte de Jacob: «No entraré bajo el techo de mi casa, no subiré al lecho de mi descanso, no daré sueño a mis ojos, ni reposo a mis párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob». Oímos que estaba en Efrata, la encontramos en el Soto de Jaar: entremos en su morada, postrémonos ante el estrado de sus pies. Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder: que tus sacerdotes se vistan de gala, que tus fieles vitoreen. Por amor a tu siervo David, no niegues audiencia a tu Ungido. Fuera del tiempo pascual: Ant. Que tus fieles, Señor, vitoreen al entrar en tu morada. Tiempo pascual: Ant. El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella. Tiempo pascual: Jesucristo es el único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores. Aleluya. II El Señor ha jurado a David una promesa que no retractará: «A uno de tu linaje pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también sus hijos, por siempre, se sentarán sobre tu trono». Porque el Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella: «Ésta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo. Bendeciré sus provisiones, a sus pobres los saciaré de pan, vestiré a sus sacerdotes de gala, y sus fieles aclamarán con vítores. Haré germinar el vigor de David, enciendo una lámpara para mi Ungido. A sus enemigos los vestiré de ignominia, sobre él brillará mi diadema». Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella. Tiempo pascual: Ant. Jesucristo es el único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán. Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya. Cántico: Ap 11, 17-18. 12, 10b-12a El juicio de Dios Gracias te damos, Señor Dios omnipotente, el que eres y el que eras, porque has asumido el gran poder y comenzaste a reinar. Se encolerizaron las gentes, llegó tu cólera, y el tiempo de que sean juzgados los muertos, y de dar el galardón a tus siervos, los profetas, y a los santos y a los que temen tu nombre, y a los pequeños y a los grandes, y de arruinar a los que arruinaron la tierra. Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas. Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán. Tiempo pascual: Ant. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya. LECTURA BREVE: 1 P 3, 8-9 Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque para esto habéis sido llamados: para heredar una bendición. RESPONSORIO BREVE R/. El Señor nos alimentó. * Con flor de harina. El Señor. V/. Nos sació con miel silvestre. * Con flor de harina. Gloria al Padre. El Señor. Magníficat, ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. PRECES Invoquemos a Cristo, pastor, protector y ayuda de su pueblo, diciendo: Señor, refugio nuestro, escúchanos. Bendito seas, Señor, que nos has llamado a tu santa Iglesia; - consérvanos siempre en ella. Tú que has encomendado al papa N. la preocupación por todas las Iglesias, - concédele una fe inquebrantable, una esperanza viva y una caridad solícita. Da a los pecadores la conversión; a los que caen, fortaleza, - y concede a todos la penitencia y la salvación. Tú que quisiste habitar en un país extranjero, - acuérdate de los que viven lejos de su familia y de su patria. A todos los difuntos que esperaron en ti, - concédeles el descanso eterno. Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con confianza a Dios, nuestro Padre: Padre nuestro. Oración Dios todopoderoso, te damos gracias por el día que termina e imploramos tu clemencia para que nos perdones benignamente todas las faltas que, por la fragilidad de la condición humana, hemos cometido en este día. Por nuestro Señor Jesucristo.