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PRIMERAS VÍSPERAS
SALMODIA
Antífona 1
Domingo III de Adviento: Alégrate, Jerusalén, porque viene a ti el Salvador. Aleluya.
Domingo III (y VII) de Pascua: El Señor se eleva sobre los cielos y levanta del polvo al desvalido. Aleluya.
Tiempo ordinario: De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
Salmo 112
Alabado sea el nombre del Señor
Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes (Lc 1, 52)
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta el ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
Domingo III de Adviento: Ant. Alégrate, Jerusalén, porque viene a ti el Salvador. Aleluya.
Domingo III (y VII) de Pascua: Ant. El Señor se eleva sobre los cielos y levanta del polvo al desvalido. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
Antífona 2
Domingo III de Adviento: Yo soy el Señor: mi hora está cerca, mi salvación no tardará.
Domingo III (y VII) de Pascua: Rompiste mis cadenas, Señor, te ofreceré un sacrificio de alabanza. Aleluya.
Tiempo ordinario: Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.
Salmo 115
Acción de gracias en el templo
Por medio de Jesús ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza (Hb 13, 15)
Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!».
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos».
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
Domingo III de Adviento: Ant. Yo soy el Señor: mi hora está cerca, mi salvación no tardará.
Domingo III (y VII) de Pascua: Ant. Rompiste mis cadenas, Señor, te ofreceré un sacrificio de alabanza. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.
Antífona 3
Domingo III de Adviento: Envía, Señor, al Cordero que dominará la tierra, desde la peña del desierto al monte Sión.
Domingo III (y VII) de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.
Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.
Cántico: Flp 2, 6-11
Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Domingo III de Adviento: Ant. Envía, Señor, al Cordero que dominará la tierra, desde la peña del desierto al monte Sión.
Domingo III (y VII) de Pascua: Ant. El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.
LECTURA BREVE: Hb 13, 20-21
Que el Dios de la paz, que hizo subir de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, en virtud de la sangre de la alianza eterna, os ponga a punto en todo bien, para que cumpláis su voluntad. Él realizará en nosotros lo que es de su agrado, por medio de Jesucristo; a él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
R/. Cuántas son. * Tus obras, Señor. Cuántas.
V/. Y todas las hiciste con sabiduría. * Tus obras, Señor. Gloria al Padre. Cuántas.
PRECES
Recordando la bondad de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los prodigios de su amor, digámosle con fe:
Muéstranos, Señor, tu amor.
Reconocemos, Señor, que todos los beneficios que hoy hemos recibido proceden de tu bondad;
- haz que no tornen a ti vacíos, sino que den fruto, con un corazón noble de nuestra parte.
Oh Cristo, luz y salvación de todos los pueblos, protege a los que dan testimonio de ti en el mundo,
- y enciende en ellos el fuego de tu Espíritu.
Haz, Señor, que todos los hombres respeten la dignidad de sus hermanos,
- y que todos juntos edifiquemos un mundo cada vez más humano.
A ti, que eres el médico de las almas y de los cuerpos,
- te pedimos que alivies a los enfermos y des paz a los agonizantes, visitándolos con tu bondad.
Dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos,
- cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.
Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir: Padre nuestro.
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PRIMERAS VÍSPERAS
SALMODIA
Antífona 1
Domingo III de Adviento: Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.
Domingo III (y VII) de Pascua: Habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas. Aleluya.
Tiempo ordinario: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha». Aleluya. +
Salmo 109, 1-5. 7
El Mesías, Rey y Sacerdote
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (1 Co 15, 25)
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
+ y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Domingo III de Adviento: Ant. Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.
Domingo III (y VII) de Pascua: Ant. Habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha». Aleluya.
Antífona 2
Domingo III de Adviento: Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el Señor, luz del mundo.
Domingo III (y VII) de Pascua: El Señor envió la redención a su pueblo. Aleluya.
Tiempo ordinario: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya.
Salmo 110
Grandes son las obras del Señor
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente (Ap 15, 3)
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.
Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.
Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles.
Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.
Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.
Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.
Domingo III de Adviento: Ant. Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el Señor luz del mundo.
Domingo III (y VII) de Pascua: Ant. El Señor envió la redención a su pueblo. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya.
Antífona 3
Domingo III de Adviento: Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.
Domingo III (y VII) de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.
Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.
Cántico: Cf. Ap 19, 1-7
Las bodas del Cordero
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
(R/. Aleluya.)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R/. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
(R/. Aleluya.)
los que le teméis, pequeños y grandes.
R/. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
(R/. Aleluya.)
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R/. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
(R/. Aleluya.)
su esposa se ha embellecido.
R/. Aleluya, (aleluya).
Domingo III de Adviento: Ant. Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.
Domingo III (y VII) de Pascua: Ant. Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
Domingo III de Cuaresma: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.
Cántico: Cf. 1 P 2, 21b-24
La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios
Cristo padeció por nosotros,
dejándonos un ejemplo
para que sigamos sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca;
cuando lo insultaban,
no devolvía el insulto;
en su pasión no profería amenazas;
al contrario,
se ponía en manos del que juzga justamente.
Cargado con nuestros pecados, subió al leño,
para que, muertos al pecado,
vivamos para la justicia.
Sus heridas nos han curado.
Domingo III de Cuaresma: Ant. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.
LECTURA BREVE: 1 P 1, 3-5
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.
RESPONSORIO BREVE
R/. Bendito eres, Señor. * En la bóveda del cielo. Bendito.
V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos. * En la bóveda del cielo. Gloria al Padre. Bendito.
PRECES
Invoquemos a Dios, nuestro Padre, que maravillosamente creó al mundo, lo redimió de forma más admirable aún y no cesa de conservarlo con amor, y digámosle con alegría:
Renueva, Señor, las maravillas de tu amor.
Te damos gracias, Señor, porque, a través del mundo, nos has revelado tu poder y tu gloria;
- haz que sepamos ver tu providencia en los avatares del mundo.
Tú que, por la victoria de tu Hijo en la cruz, anunciaste la paz al mundo,
- líbranos de toda desesperación y de todo temor.
A todos los que aman la justicia y trabajan por conseguirla,
- concédeles que cooperen, con sinceridad y concordia, en la edificación de un mundo mejor.
Ayuda a los oprimidos, consuela a los afligidos, libra a los cautivos, da pan a los hambrientos, fortalece a los débiles,
- para que en todos se manifieste el triunfo de la cruz.
Tú que, al tercer día, resucitaste gloriosamente a tu Hijo del sepulcro,
- haz que nuestros hermanos difuntos lleguen también a la plenitud de la vida.
Concluyamos nuestra súplica con la oración que el mismo Señor nos enseñó: Padre nuestro.