SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída. Tiempo pascual: El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya. Salmo 114 Acción de gracias Hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios (Hch 14, 22) Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco. Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida». El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó. Alma mía, recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo: arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida. Fuera del tiempo pascual: Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída. Tiempo pascual: Ant. El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. Tiempo pascual: El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya. Salmo 120 El guardián del pueblo Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno (Ap 7, 16) Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; no duerme ni reposa el guardián de Israel. El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. Fuera del tiempo pascual: Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. Tiempo pascual: Ant. El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! Tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya. Cántico: Ap 15, 3-4 Himno de adoración Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú sólo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiestos. Fuera del tiempo pascual: Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! Tiempo pascual: Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya. LECTURA BREVE: 1 Co 2, 7-10a Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman». Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. RESPONSORIO BREVE R/. Cristo murió por los pecados. * Para conducirnos a Dios. Cristo. V/. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. * Para conducirnos a Dios. Gloria al Padre. Cristo. Magníficat, ant. Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres. PRECES Bendigamos ahora al Señor Jesús, que en su vida mortal escuchó siempre con bondad las súplicas de los que acudían a él y con amor secaba las lágrimas de los que lloraban, y digámosle también nosotros: Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor Jesucristo, tú que consolaste a los tristes y deprimidos, - pon ahora tus ojos en las lágrimas de los pobres. Escucha los gemidos de los agonizantes - y envíales tus ángeles para que los alivien y conforten. Que los emigrantes sientan tu providencia en su destierro, - que puedan regresar a su patria y que un día alcancen también la eterna. Que los pecadores se ablanden a tu amor - y se reconcilien contigo y con tu Iglesia. Perdona las faltas de los que han muerto - y dales la plenitud de tu salvación. Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza: Padre nuestro. Oración Oh Dios, que, de una manera admirable, has manifestado tu sabiduría escondida, con el escándalo de la cruz, concédenos contemplar con tal plenitud de fe la gloria de la pasión de tu Hijo que siempre nos gloriemos confiadamente en la cruz de Jesucristo. Que vive y reina contigo.