SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios? Tiempo pascual: Te vio el mar, oh Dios, mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya. Salmo 76 Recuerdo del pasado glorioso de Israel Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan (2 Co 4, 8) Alzo mi voz a Dios gritando, alzo mi voz a Dios para que me oiga. En mi angustia te busco, Señor mío; de noche extiendo las manos sin descanso, y mi alma rehúsa el consuelo. Cuando me acuerdo de Dios, gimo, y meditando me siento desfallecer. Sujetas los párpados de mis ojos, y la agitación no me deja hablar. Repaso los días antiguos, recuerdo los años remotos; de noche lo pienso en mis adentros, y meditándolo me pregunto: «¿Es que el Señor nos rechaza para siempre y ya no volverá a favorecernos? ¿Se ha agotado ya su misericordia, se ha terminado para siempre su promesa? ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, o la cólera cierra sus entrañas?». Y me digo: «¡Qué pena la mía ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!». Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus hazañas. Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos; con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Te vio el mar, oh Dios, te vio el mar y tembló, las olas se estremecieron. Las nubes descargaban sus aguas, retumbaban los nubarrones, tus saetas zigzagueaban. Rodaba el estruendo de tu trueno, los relámpagos deslumbraban el orbe, la tierra retembló estremecida. Tú te abriste camino por las aguas, un vado por las aguas caudalosas, y no quedaba rastro de tus huellas: mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón. Fuera del tiempo pascual: Ant. Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios? Tiempo pascual: Ant. Te vio el mar, oh Dios, mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece. Tiempo pascual: El Señor da la muerte y la vida. Aleluya. Cántico: 1 S 2, 1-10 Alegría de los humildes en Dios Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes (Lc 1, 52-53) Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta por Dios; mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. No hay santo como el Señor, no hay roca como nuestro Dios. No multipliquéis discursos altivos, no echéis por la boca arrogancias, porque el Señor es un Dios que sabe; él es quien pesa las acciones. Se rompen los arcos de los valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor; los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía. El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece. Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria; pues del Señor son los pilares de la tierra, y sobre ellos afianzó el orbe. Él guarda los pasos de sus amigos, mientras los malvados perecen en las tinieblas, porque el hombre no triunfa por su fuerza. El Señor desbarata a sus contrarios, el Altísimo truena desde el cielo, el Señor juzga hasta el confín de la tierra. Él da fuerza a su Rey, exalta el poder de su Ungido. Fuera del tiempo pascual: Ant. Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece. Tiempo pascual: Ant. El Señor da la muerte y la vida. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: El Señor reina, la tierra goza. + Tiempo pascual: Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya. Salmo 96 Gloria del Señor, rey de justicia Este salmo canta la salvación del mundo y la conversión de todos los pueblos (S. Atanasio) El Señor reina, la tierra goza, + se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. Delante de él avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece. Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos; ante él se postran todos los dioses. Lo oye Sión, y se alegra, se regocijan las ciudades de Judá por tus sentencias, Señor; porque tú eres, Señor, altísimo sobre la tierra, encumbrado sobre todos los dioses. El Señor ama al que aborrece el mal, protege la vida de sus fieles y los libra de los malvados. Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre. Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor reina, la tierra goza. Tiempo pascual: Ant. Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya. LECTURA BREVE: Rm 8, 35. 37 ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? En todo esto vencemos fácilmente por aquél que nos ha amado. RESPONSORIO BREVE R/. Bendigo al Señor. * En todo momento. Bendigo. V/. Su alabanza está siempre en mi boca. * En todo momento. Gloria al Padre. Bendigo. Benedictus, ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días. PRECES Oremos al Señor Jesucristo, que prometió estar con su Iglesia todos los días, hasta el fin del mundo, y digámosle confiados: Quédate con nosotros, Señor. Quédate con nosotros, Señor, durante todo el día; - que el sol de tu gracia nunca decline en nuestras vidas. Te consagramos este día como oblación agradable a tus ojos, - y proponemos no hacer ni aprobar nada defectuoso. Que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo y sal de la tierra - para cuantos nos contemplen. Que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras, - que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza. Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal: Padre nuestro. Oración Envía, Señor, a nuestros corazones la abundancia de tu luz, para que, avanzando siempre por el camino de tus mandatos, nos veamos libres de todo error. Por nuestro Señor Jesucristo.