SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: No podéis servir a Dios y al dinero. Tiempo pascual: Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya. Salmo 48 Vanidad de las riquezas Difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos (Mt 19, 23) I Oíd esto, todas las naciones; escuchadlo, habitantes del orbe: plebeyos y nobles, ricos y pobres; mi boca hablará sabiamente, y serán muy sensatas mis reflexiones; prestaré oído al proverbio y propondré mi problema al son de la cítara. ¿Por qué habré de temer los días aciagos, cuando me cerquen y acechen los malvados, que confían en su opulencia y se jactan de sus inmensas riquezas, si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate? Es tan caro el rescate de la vida, que nunca les bastará para vivir perpetuamente sin bajar a la fosa. Mirad: los sabios mueren, lo mismo que perecen los ignorantes y necios, y legan sus riquezas a extraños. El sepulcro es su morada perpetua y su casa de edad en edad, aunque hayan dado nombre a países. El hombre no perdura en la opulencia, sino que perece como los animales. Fuera del tiempo pascual: Ant. No podéis servir a Dios y al dinero. Tiempo pascual: Ant. Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor. Tiempo pascual: El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya. II Éste es el camino de los confiados, el destino de los hombres satisfechos: son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor, y bajan derechos a la tumba; se desvanece su figura, y el abismo es su casa. Pero a mí, Dios me salva, me saca de las garras del abismo y me lleva consigo. No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él. Aunque en vida se felicitaba: «Ponderan lo bien que lo pasas», irá a reunirse con sus antepasados, que no verán nunca la luz. El hombre rico e inconsciente es como un animal que perece. Fuera del tiempo pascual: Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor. Tiempo pascual: Ant. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria. Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya. Cántico: Ap 4, 11; 5, 9. 10. 12 Himno de los redimidos Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado. Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinan sobre la tierra. Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza. Fuera del tiempo pascual: Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria. Tiempo pascual: Ant. Tuyos son, Señor, la grandeza y poder, la gloria y el esplendor. Aleluya. LECTURA BREVE: Rm 3, 23-25a Todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto. RESPONSORIO BREVE R/. Me saciarás de gozo. * En tu presencia, Señor. Me saciarás. V/. De alegría perpetua a tu derecha. * En tu presencia, Señor. Gloria al Padre. Me saciarás. Magníficat, ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo. PRECES Alabemos a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y, poniendo en él nuestra esperanza, digámosle suplicantes: Protege a tu pueblo, Señor. Pastor eterno, protege a nuestro obispo N. - y a todos los pastores de la Iglesia. Mira con bondad a los que sufren persecución - y líbralos de todas sus angustias. Compadécete de los pobres y necesitados - y da pan a los hambrientos. Ilumina a los cuerpos legislativos de las naciones, - para que en todo legislen con sabiduría y equidad. No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre - y admítelos en el banquete de las bodas eternas. Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos: Padre nuestro. Oración Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas, para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo.