SALMODIA Antífona 1 Domingo II de Adviento: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya. Domingo VI de Pascua: Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya. Tiempo ordinario: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya. Salmo 117 Himno de acción de gracias después de la victoria Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular (Hch 4, 11) Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. En el peligro grité al Señor, y me escuchó, poniéndome a salvo. El Señor está conmigo: no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre? El Señor está conmigo y me auxilia, veré la derrota de mis adversarios. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban cerrando el cerco, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas, en el nombre del Señor los rechacé. Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor es poderosa». No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. - Ésta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. - Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. - Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. - Ordenad una procesión con ramos hasta los ángulos del altar. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Domingo II de Adviento: Ant. Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya. Domingo VI de Pascua: Ant. Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya. Antífona 2 Domingo II de Adviento: Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya. Domingo VI de Pascua: Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti Señor, alabanza por los siglos. Aleluya. Tiempo ordinario: Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya. Cántico: Dn 3, 52-57 Que la creación entera alabe al Señor ¡Bendito el Creador por siempre! (Rm 1, 25) Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito tu nombre, santo y glorioso: a él gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en el templo de tu santa gloria: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres sobre el trono de tu reino: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos: a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en la bóveda del cielo; a ti honor y alabanza por los siglos. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Domingo II de Adviento: Ant. Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya. Domingo VI de Pascua: Ant. Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti, Señor, alabanza por los siglos. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya. Antífona 3 Domingo II de Adviento: Mirad: el Señor vendrá con poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya. Domingo VI de Pascua: Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén. Aleluya!». Tiempo ordinario: Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya. Salmo 150 Alabad al Señor Salmodiad con el espíritu, salmodiad con toda vuestra mente, es decir, glorificad a Dios con el cuerpo y con el alma (Hesiquio) Alabad al Señor en su templo, alabadlo en su fuerte firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza. Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras, alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas, alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta alabe al Señor. Domingo II de Adviento: Ant. Mirad: el Señor vendrá con poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya. Domingo VI de Pascua: Ant. Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén. Aleluya!». Tiempo ordinario: Ant. Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya. LECTURA BREVE: Ez 36, 25-27 Derramará sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. RESPONSORIO BREVE R/. Te damos gracias, oh Dios. * Invocando tu nombre. Te damos gracias. V/. Contando tus maravillas. * Invocando tu nombre. Gloria al Padre. Te damos gracias. PRECES Demos gracias a nuestro Salvador, que ha venido al mundo para ser «Dios-con-nosotros», y digámosle confiadamente: Cristo, Rey de la gloria, sé nuestra luz y nuestro gozo. Señor Jesús, Sol que nace de lo alto y primicia de la resurrección futura, - haz que, siguiéndote a ti, no vivamos nunca en sombra de muerte, sino que tengamos siempre la luz de la vida. Que sepamos descubrir, Señor, cómo todas las criaturas están llenas de tus perfecciones, - para que así, en todas ellas, sepamos contemplarte a ti. No permitas, Señor, que hoy nos dejemos vencer por el mal, - antes danos tu fuerza para que venzamos al mal a fuerza de bien. Tú que, al ser bautizado en el Jordán, fuiste ungido con el Espíritu Santo, - asístenos durante este día, para que actuemos movidos por este mismo Espíritu de santidad. Por Jesús nos llamamos y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.