SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Sáname, Señor, porque he pecado contra ti. Tiempo pascual: Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya. Salmo 40 Oración de un enfermo Uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo (Mc 14, 18) Dichoso el que cuida del pobre y desvalido; en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor. El Señor lo guarda y lo conserva en vida, para que sea dichoso en la tierra, y no lo entrega a la saña de sus enemigos. El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor, calmará los dolores de su enfermedad. Yo dije: «Señor, ten misericordia, sáname, porque he pecado contra ti». Mis enemigos me desean lo peor: «A ver si se muere, y se acaba su apellido». El que viene a verme habla con fingimiento, disimula su mala intención, y, cuando sale afuera, la dice. Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí, hacen cálculos siniestros: «Padece un mal sin remedio, se acostó para no levantarse». Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, que compartía mi pan, es el primero en traicionarme. Pero tú, Señor, apiádate de mí, haz que pueda levantarme, para que yo les dé su merecido. En esto conozco que me amas: en que mi enemigo no triunfa de mí. A mí, en cambio, me conservas la salud, me mantienes siempre en tu presencia. Bendito el Señor, Dios de Israel, ahora y por siempre. Amén, amén. Fuera del tiempo pascual: Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti. Tiempo pascual: Ant. Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Tiempo pascual: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya. Salmo 45 Dios, refugio y fortaleza de su pueblo Le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros» (Mt 1, 23) Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar. Que hiervan y bramen sus olas, que sacudan a los montes con furia: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora. Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan; pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe, rompe los arcos, quiebra las lanzas, prende fuego a los escudos. «Rendios, reconoced que yo soy Dios: más alto que los pueblos, más alto que la tierra». El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Tiempo pascual: Ant. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor. Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya. Cántico: Ap 15, 3-4 Himno de adoración Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú sólo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiestos. Fuera del tiempo pascual: Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor. Tiempo pascual: Ant. Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya. LECTURA BREVE: Rm 15, 1-3 Nosotros, los robustos, debemos cargar con los achaques de los endebles y no buscar lo que nos agrada. Procuremos cada uno dar satisfacción al prójimo en lo bueno, mirando a lo constructivo. Tampoco Cristo buscó su propia satisfacción; al contrario, como dice la Escritura: «Las afrentas con que te afrentaban cayeron sobre mí». RESPONSORIO BREVE R/. Cristo nos amó y nos ha librado. * Por su sangre. Cristo. V/. Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios. * Por su sangre. Gloria al Padre. Cristo. Magníficat, ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos acordándose de su misericordia. PRECES Bendigamos a Dios, que mira propicio los deseos de los necesitados y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados: Muéstranos, Señor, tu misericordia. Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la Iglesia que sufren: - acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino. Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos, - y haz que todos nos preocupemos de los que sufren. Concede a tus hijos la fuerza necesaria - para resistir las tentaciones del Maligno. Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte: - que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz. Conduce a los difuntos a la luz donde tú habitas, - para que puedan contemplarte eternamente. Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir: Padre nuestro. Oración Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por nuestro Señor Jesucristo.