SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz. Tiempo pascual: En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya. Salmo 35 Depravación del malvado y bondad de Dios El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Jn 8, 12) El malvado escucha en su interior un oráculo del pecado: «No tengo miedo a Dios, ni en su presencia». Porque se hace la ilusión de que su culpa no será descubierta ni aborrecida. Las palabras de su boca son maldad y traición, renuncia a ser sensato y a obrar bien; acostado medita el crimen, se obstina en el mal camino, no rechaza la maldad. Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia hasta las altas cordilleras, tus sentencias son como el océano inmenso. Tú socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón; que no me pisotee el pie del soberbio, que no me eche fuera la mano del malvado. Han fracasado los malhechores; derribados, no se pueden levantar. Fuera del tiempo pascual: Ant. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz. Tiempo pascual: Ant. En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible. Tiempo pascual: Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió. Aleluya. Cántico: Jdt 16, 2-3. 15-19 Dios, creador del mundo y protector de su pueblo Entonaron un cántico nuevo (Ap 5, 9) ¡Alabad a mi Dios con tambores, elevad cantos al Señor con cítaras, ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza, ensalzad e invocad su nombre! Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras, su nombre es el Señor. Cantaré a mi Dios un cántico nuevo: Señor, tú eres grande y glorioso, admirable en tu fuerza, invencible. Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió; enviaste tu aliento, y la construiste, nada puede resistir a tu voz. Sacudirán las olas los cimientos de los montes, las peñas en tu presencia se derretirán como cera, pero tú serás propicio a tus fieles. Fuera del tiempo pascual: Ant. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible. Tiempo pascual: Ant. Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió la creación. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios con gritos de júbilo. Tiempo pascual: Dios es el rey del mundo: tocad con maestría: Aleluya. Salmo 46 El Señor es rey de todas las cosas Está sentado a la derecha del Padre, y su reino no tendrá fin Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. Él nos somete los pueblos y nos sojuzga las naciones; él nos escogió por heredad suya: gloria de Jacob, su amado. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. Los príncipes de los gentiles se reúnen con el pueblo del Dios de Abrahán; porque de Dios son los grandes de la tierra, y él es excelso. Fuera del tiempo pascual: Ant. Aclamad a Dios con gritos de júbilo. Tiempo pascual: Ant. Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya. LECTURA BREVE: Tb 4, 16-17. 19-20 No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Pide consejo al sensato y no desprecies un consejo útil. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane tus caminos y que te dé éxito en tus empresas y proyectos. RESPONSORIO BREVE R/. Inclina, Señor. * Mi corazón a tus preceptos. Inclina. V/. Dame vida con tu palabra. * Mi corazón a tus preceptos. Gloria al Padre. Inclina. Benedictus, ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza. PRECES Demos gracias a Cristo con alabanzas continuas, porque no se desdeña de llamar hermanos a los que santifica con su gracia. Por tanto, supliquémosle: Santifica a tus hermanos, Señor. Concédenos, Señor, que con el corazón puro consagremos el principio de este día en honor de tu resurrección, - y que santifiquemos el día entero con trabajos que sean de tu agrado. Tú que, para que aumente nuestra alegría y se afiance nuestra salvación, nos das este nuevo día, signo de tu amor, - renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre. Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos, - sobre todo en los que sufren y en los pobres. Haz que durante este día estemos en paz con todo el mundo, - y a nadie devolvamos mal por mal. Tal como nos enseñó el Señor, terminemos nuestra oración, diciendo: Padre nuestro. Oración Señor, Dios salvador nuestro, danos tu ayuda, para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así los que de ti hemos nacido como hijos de la luz seremos tus testigos ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.