SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre. Tiempo pascual: Cambiaste mi luto en danzas. Aleluya. Salmo 29 Acción de gracias por la curación de un enfermo en peligro de muerte Cristo, después de su gloriosa resurrección, da gracias al Padre (Casiano) Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. Yo pensaba muy seguro: «No vacilaré jamás». Tu bondad, Señor, me aseguraba el honor y la fuerza; pero escondiste tu rostro, y quedé desconcertado. A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios: «¿Qué ganas con mi muerte, con que yo baje a la fosa? ¿Te va a dar gracias el polvo, o va a proclamar tu lealtad? Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme». Cambiaste mi luto en danzas, me desataste el sayal y me has vestido de fiesta; te cantará mi alma sin callarse. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. Fuera del tiempo pascual: Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre. Tiempo pascual: Ant. Cambiaste mi luto en danzas. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. Tiempo pascual: Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya. Salmo 31 Acción de gracias de un pecador perdonado David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación prescindiendo de sus obras (Rm 4, 6) Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. Mientras callé se consumían mis huesos, rugiendo todo el día, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi savia se me había vuelto un fruto seco. Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará. Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. - Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir, fijaré en ti mis ojos. No seáis irracionales como caballos y mulos, cuyo brío hay que domar con freno y brida; si no, no puedes acercarte. Los malvados sufren muchas penas; al que confía en el Señor, la misericordia lo rodea. Alegraos, justos, y gozad con el Señor; aclamadlo, los de corazón sincero. Fuera del tiempo pascual: Ant. Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. Tiempo pascual: Ant. Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán. Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya. Cántico: Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a El juicio de Dios Gracias te damos, Señor Dios omnipotente, el que eres y el que eras, porque has asumido el gran poder y comenzaste a reinar. Se encolerizaron las gentes, llegó tu cólera, y el tiempo de que sean juzgados los muertos, y de dar el galardón a tus siervos, los profetas, y a los santos y a los que temen tu nombre, y a los pequeños y a los grandes, y de arruinar a los que arruinaron la tierra. Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas. Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán. Tiempo pascual: Ant. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya. LECTURA BREVE: 1 P 1, 6-9 Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego- llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación. RESPONSORIO BREVE R/. El Señor nos alimentó. * Con flor de harina. El Señor. V/. Nos sació con miel silvestre. * Con flor de harina. Gloria al Padre. El Señor. Magníficat, ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. PRECES Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra fortaleza, y digámosle: Mira a tus hijos, Señor. Dios de amor, que has hecho alianza con tu pueblo, - haz que recordemos siempre tus maravillas. Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la caridad - y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Haz que siempre edifiquemos la ciudad terrena unidos a ti, - no sea que en vano se cansen los que la construyen. Manda, Señor, trabajadores a tu mies, - para que tu nombre sea conocido en el mundo. A nuestros familiares y bienhechores difuntos dales un lugar entre los santos - y haz que nosotros un día nos encontremos con ellos en tu reino. Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir: Padre nuestro. Oración Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche que ahora empieza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo día, podamos reunirnos, otra vez en tu presencia, para darte gracias nuevamente. Por nuestro Señor Jesucristo.