SALMODIA Antífona 1 Fuera del tiempo pascual: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora. Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya. Salmo 56 Oración matutina de un afligido Este salmo canta la pasión del Señor (S. Agustín) Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en ti; me refugio a la sombra de tus alas mientras pasa la calamidad. Invoco al Dios altísimo, al Dios que hace tanto por mí: desde el cielo me enviará la salvación, confundirá a los que ansían matarme, enviará su gracia y su lealtad. Estoy echado entre leones devoradores de hombres; sus dientes son lanzas y flechas, su lengua es una espada afilada. Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria. Han tendido una red a mis pasos para que sucumbiera; me han cavado delante una fosa, pero han caído en ella. Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar y a tocar: despierta, gloria mía; despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora. Te daré gracias ante los pueblos, Señor; tocaré para ti ante las naciones: por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria. Fuera del tiempo pascual: Ant. Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora. Tiempo pascual: Ant. Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya. Antífona 2 Fuera del tiempo pascual: «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor. Tiempo pascual: El Señor redimió a su pueblo. Aleluya. Cántico: Jr 31, 10-14 Felicidad del pueblo redimido Jesús iba a morir... para reunir a los hijos de Dios dispersos (Jn 11, 51. 52) Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño; porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte». Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor: hacia el trigo y el vino y el aceite, y los rebaños de ovejas y de vacas; su alma será como un huerto regado, y no volverán a desfallecer. Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas; alimentaré a los sacerdotes con enjundia, y mi pueblo se saciará de mis bienes. Fuera del tiempo pascual: Ant. «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor. Tiempo pascual: Ant. El Señor redimió a su pueblo. Aleluya. Antífona 3 Fuera del tiempo pascual: Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios. + Tiempo pascual: Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya. Salmo 47 Himno a la gloria de Dios en Jerusalén Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén (Ap 21, 10) Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, + su monte santo, altura hermosa, alegría de toda la tierra: el monte Sión, vértice del cielo, ciudad del gran rey; entre sus palacios, Dios descuella como un alcázar. Mirad: los reyes se aliaron para atacarla juntos; pero, al verla, quedaron aterrados y huyeron despavoridos; allí los agarró un temblor y dolores como de parto; como un viento del desierto, que destroza las naves de Tarsis. Lo que habíamos oído lo hemos visto en la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: que Dios la ha fundado para siempre. Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo: como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra; tu diestra está llena de justicia: el monte Sión se alegra, las ciudades de Judá se gozan con tus sentencias. Dad la vuelta en torno a Sión, contando sus torreones; fijaos en sus baluartes, observad sus palacios, para poder decirle a la próxima generación: «Éste es el Señor, nuestro Dios». Él nos guiará por siempre jamás. Fuera del tiempo pascual: Ant. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Tiempo pascual: Ant. Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya. LECTURA BREVE: Is 66, 1-2 Así dice el Señor: «El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: ¿Qué templo podréis construirme o qué lugar para mi descanso? Todo esto lo hicieron mis manos, todo es mío -oráculo del Señor-. En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras». RESPONSORIO BREVE R/. Te invoco de todo corazón. * Respóndeme, Señor. Te invoco. V/. Guardaré tus leyes. * Respóndeme, Señor. Gloria al Padre. Te invoco. Benedictus, ant. Sirvamos al Señor con santidad, y nos librará de nuestros enemigos. PRECES Demos gracias a Cristo, que nos ha dado la luz del día, y supliquémosle, diciendo: Bendícenos y santifícanos, Señor. Tú que te entregaste como víctima por nuestros pecados, - acepta los deseos y proyectos de este día. Tú que nos alegras con la claridad del nuevo día, - sé tú mismo el lucero brillante de nuestros corazones. Haz que seamos bondadosos y comprensivos con los que nos rodean, - para que logremos así ser imágenes de tu bondad. En la mañana haznos escuchar tu gracia, - y que tu gozo sea hoy nuestra fortaleza. Fieles a la recomendación del Salvador, digamos con filial confianza: Padre nuestro. Oración Dios todopoderoso y eterno, humildemente acudimos a ti al empezar el día, a media jornada y al atardecer, para pedirte que, alejando de nosotros las tinieblas del pecado, nos hagas alcanzar la luz verdadera que es Cristo. Que vive y reina contigo.