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PRIMERAS VÍSPERAS
SALMODIA
Antífona 1
Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador».
Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.
Tiempo ordinario: Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.
Salmo 140, 1-9
Oración ante el peligro
Por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos (Ap 8, 4)
Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.
Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo seguiré rezando en sus desgracias.
Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.
Domingo I de Adviento: Ant. Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador».
Domingo V de Pascua: Ant. El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.
Antífona 2
Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.
Domingo V de Pascua: Me sacaste de la prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.
Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.
Salmo 141
Tú eres mi refugio
Todo lo que describe el salmo se realizó en el Señor durante su pasión (S. Hilario)
A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.
A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi lote en el país de la vida.»
Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.
Domingo I de Adviento: Ant. Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.
Domingo V de Pascua: Ant. Me sacaste de la prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.
Antífona 3
Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.
Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.
Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.
Cántico: Flp 2, 6-11
Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Domingo I de Adviento: Ant. Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.
Domingo V de Pascua: Ant. El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.
LECTURA BREVE: Rm 11, 33-36
¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
R/. Cuántas son. * Tus obras, Señor. Cuántas.
V/. Y todas las hiciste con sabiduría. * Tus obras, Señor. Gloria al Padre. Cuántas.
PRECES
Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo:
Escucha a tu pueblo, Señor.
Padre todopoderoso, haz que florezca en la tierra la justicia
- y que tu pueblo se alegre en la paz.
Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino,
- y obtengan así la salvación.
Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia
- y sean siempre fieles a su mutuo amor.
Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores
- y concédeles la vida eterna.
Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la guerra
- y dales el descanso eterno.
Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.
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SEGUNDAS VÍSPERAS
SALMODIA
Antífona 1
Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.
Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.
Tiempo ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.
Salmo 109, 1-5. 7
El Mesías, Rey y Sacerdote
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (1 Co 15, 25)
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Domingo I de Adviento: Ant. Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.
Domingo V de Pascua: Ant. Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.
Antífona 2
Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juan anunció la venida.
Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.
Tiempo ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.
Salmo 113 A
Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo
Reconoced que también vosotros, los que renunciasteis al mundo, habéis salido de Egipto (S. Agustín)
Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.
El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.
¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?
En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.
Domingo I de Adviento: Ant. Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juan anunció la venida.
Domingo V de Pascua: Ant. Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.
Antífona 3
Domingo I de Adviento: Llego enseguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras.
Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.
Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.
Cántico: Cf. Ap 19, 1-7
Las bodas del Cordero
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
(R/. Aleluya.)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R/. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
(R/. Aleluya.)
los que le teméis, pequeños y grandes.
R/. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
(R/. Aleluya.)
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R/. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
(R/. Aleluya.)
su esposa se ha embellecido.
R/. Aleluya, (aleluya).
Domingo I de Adviento: Ant. Llego enseguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras.
Domingo V de Pascua: Ant. Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.
Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.
Cántico: Cf. 1 P 2, 21b-24
La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios
Cristo padeció por nosotros,
dejándonos un ejemplo
para que sigamos sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca;
cuando lo insultaban,
no devolvía el insulto;
en su pasión no profería amenazas;
al contrario,
se ponía en manos del que juzga justamente.
Cargado con nuestros pecados, subió al leño,
para que, muertos al pecado,
vivamos para la justicia.
Sus heridas nos han curado.
Domingo I de Cuaresma: Ant. Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.
Domingo V de Cuaresma: Ant. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.
LECTURA BREVE: 2 Co 1, 3-4
¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios.
RESPONSORIO BREVE
R/. Bendito eres, Señor. * En la bóveda del cielo. Bendito.
V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos. * En la bóveda del cielo. Gloria al Padre. Bendito.
PRECES
Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente:
Venga a nosotros tu reino, Señor.
Señor, haz de tu Iglesia instrumento de concordia y de unidad entre los hombres
- y signo de salvación para todos los pueblos.
Protege, con tu brazo poderoso, al papa y a todos los obispos
- y concédeles trabajar en unidad, amor y paz.
A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestra cabeza,
- y que demos testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino.
Concede, Señor, al mundo el don de la paz
- y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar.
Otorga a los que han muerto una resurrección gloriosa
- y haz que gocemos un día, con ellos, de la felicidad eterna.
Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor: Padre nuestro.