El Mediterráneo se convierte en un gran cementerio

En noviembre de 2014, ante el Parlamento Europeo, el Papa Francisco decía que “No se puede tolerar que el Mediterráneo se convierta en un gran cementerio”, con afán de ser escuchado y de que las políticas europeas se esfuercen en lanzar, urgentemente, operaciones de búsqueda y rescate que eviten más muertes en el mar. No es el único que hoy grita desesperadamente una solución. La semana pasada, un buque con cerca de 700 inmigrantes volcó en aguas del Canal de Sicilia.

Los pocos supervivientes indicaron que la cifra de desaparecidos podría llegar a 950, más de 1000 en lo que va de 2015, sumando más de 25.000 muertes en aguas del Mediterráneo. Este mes de abril de 2015 ha sido el más cruel, en el que más vidas se han apagado. Ante estos acontecimientos, el papa Francisco juzgó necesario "que la comunidad internacional asista con decisión y rapidez para evitar que tragedias similares se repitan" y recordó que los inmigrantes que intentan llegar a las costas italianas desde el norte de África "son hermanos que buscan una mejor vida, hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras que buscan la felicidad".

Nosotros, cristianos y cristianas, unidos al sentir y a la oración de toda la Iglesia a favor de nuestras hermanas y hermanos desaparecidos, hoy no podemos callarnos ni mirar para otro lado. No nos dejemos engañar, son muertes evitables que deben sacudir nuestra conciencia y que deben ser una urgencia para los gobernantes y organismos internacionales. Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si pone en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar, al mismo tiempo, la acogida a los inmigrantes.

Desde la comunidad cristiana, nos animamos a actuar con decisión y exigir que las políticas incidan para mejorar los sistemas de rescate y acogida, actuar en el origen de los conflictos que provocan los éxodos masivos y denunciar las mafias que trafican con seres humanos. Para ello, estemos dispuestos a colaborar en las iniciativas sociales que se lleven a cabo para evitar que estas tragedias se repitan.

Así mismo, como gesto público, invitamos a todas las parroquias y comunidades religiosas a guardar un minuto de silencio en las puertas de las Iglesias al terminar las misas del próximo domingo y a tener en nuestras oraciones a tantos hombres y mujeres que cada día sueñan con una vida mejor y que terminan encontrando la muerte en el camino.


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