Entrevista a Patxi Malo en Alkarren Barri sobre el Camino de Santiago.

ALKARREN BARRI: Desde octubre de 2019, la Diócesis cuenta con una nueva área, la de Peregrinaciones y el Camino de Santiago. ¿Qué trabajos se han hecho y qué nuevas iniciativas se apuntan?

PATXI MALO: Desde la creación de esta área diocesana de atención pastoral, que pretende ofrecer una ayuda al peregrino, según nuestras posibilidades, para que viva su experiencia de peregrinaje como camino humano-espiritual cargado de esperanza, hemos puesto en marcha inicialmente varias iniciativas. De entre ellas destacar la creación de la “Bendición del peregrino a Santiago en Bizkaia”. Se trata de una bendición específica traducida a más de veinte lenguas que será impartida a los peregrinos que pasen por nuestras tierras de Bizkaia y deseen recibirla. También hemos elaborado un apartado web en la página de la diócesis dedicada al peregrino. También estamos consolidando una comisión de voluntarios para atender pastoralmente a los peregrinos; aprovecho la ocasión para invitar a que personas de nuestras comunidades cristianas participen en esta labor. Además, tenemos otras propuestas aún en estudio y muchas otras que seguro irán surgiendo como fruto de la iniciativa de la comisión de voluntarios.

AB: La ampliación del Año Xacobeo hasta 2022 por la pandemia, ¿altera la planificación, la beneficia o es indiferente?

PM: Lo que ha supuesto una alteración para la celebración del Año Xacobeo ha sido la pandemia misma. El peregrino no puede hacer su camino hacia la tumba del Apóstol Santiago en Compostela porque está confinado o están confinados los lugares de paso. De hecho, aunque las restricciones de movimiento pueden variar en el tiempo que dure esta pandemia y se permita en algunos momentos al peregrino pasar y cruzar por diferentes lugares del Camino, sin embargo, las autoridades recomiendan no hacerlo por razones sanitarias. En todo caso, la persona que decide comenzar el Camino deberá tener en cuenta las medidas rigurosas de seguridad que hay que cumplir.

La ampliación del Jacobeo al 2022, que supone celebrarlo durante 2 años consecutivos en vez de un sólo año, es una medida que lo adapta a las circunstancias actuales, pues permite que los peregrinos que desean participar del Jubileo Compostelano puedan hacerlo en una situación de aforos limitados por motivo de la pandemia. Si no, muchos peregrinos tendrían que esperar al próximo Año Santo, que no será hasta 2027, año en el que el día de Santiago vuelve a caer en domingo.

En mi opinión, esta ampliación que ha otorgado el Papa Francisco ha sido una forma de salvar el Camino y proteger al peregrino: ¡Los que no puedan este año, quizás el próximo!

Lógicamente, nosotros estamos encantados con la decisión de esta extensión temporal del Xacobeo, que supone una novedad llena de expectativas. Se espera que, en cuanto se reanude el Camino, va a ser una explosión de participación. Queremos estar preparados para entonces.

AB: La atención pastoral a los peregrinos y a los hospitaleros en el Camino santiagués, ¿es lo prioritario?

PM: Lo prioritario es siempre el peregrino. De ahí que busquemos ofrecerle nuestro apoyo para que pueda realizar una experiencia de peregrinación lo más auténtica posible. En este sentido, es importante que la Iglesia ofrezca una atención pastoral cercana, hospitalaria y entrañable al peregrino, es decir, a quien sale de su casa y se encamina a un lugar santo con la actitud interior de dejarse interpelar por los acontecimientos y las vivencias de ese camino. La misión de los voluntarios-hospitaleros no es otra que prestarles ese servicio con ánimo de acompañamiento y de testimonio.

Son las motivaciones personales, existenciales, espirituales y religiosas del peregrino las que priorizan nuestra atención pastoral, no al revés.

AB: A causa del covid-19, ¿se encuentra en el limbo la recién creada Comisión de Voluntarios para atender a los caminantes a su paso por Bizkaia?

PM: La pandemia nos ha afectado a todos. También a la marcha de nuestros proyectos. La situación no ha obligado a cambiar de planes o a modificarlos. Sin embargo, no se encuentra paralizado nada, lo que pasa es que el trabajo se encauza de otra manera y se manifiesta de otros modos a los que serían habituales si no estuviéramos en la actual crisis sanitaria por Covid-19.

Es más, hemos aprovechado el tiempo de confinamiento, que nos ha permitido desplegar muchas de las actividades previstas, para avanzar en la creación de esta comisión. De hecho, la falta de peregrinos, que por estas circunstancias sufrimos, nos ha prestado más margen de tiempo para poner las bases de la comisión y afianzar su constitución. En estos momentos estamos trabajando para perfeccionar tanto la organización como el funcionamiento de la comisión, y lo hacemos a la par que llevamos adelante las iniciativas nacidas de la misma comisión y que ésta actualmente tiene entre manos.

AB: Los últimos años se ha producido una mejora en la red de albergues o fondas para descansar y comer, y también ha sido mejorada la atención sanitaria. Pero, ¿y la asistencia espiritual?

PM: Con frecuencia, el peregrino necesita ayuda para culminar su Camino. En cada etapa, le es necesario un lugar donde descansar, poder comer, lavarse, dormir. También agradece el no sentirse extraño. Valora mucho la acogida, el afecto, el apoyo, el ánimo.

Hacer el Camino de Santiago es gozoso y te abre a una multitud de vivencias insospechadas. Quien alguna vez lo ha recorrido sabe que el peregrinar va produciendo un fenómeno de interiorización personal y de encuentro con otros. Se desea que compartir lo que uno va sintiendo en el propio corazón. Tener la posibilidad de hablar, de consultar, de escuchar, de dialogar se vive como un gran bien en el Camino. También en este ámbito espiritual, el peregrino quiere encontrar personas que le ayuden en ese camino interior, interno, que le lleva a profundizar en su vida, en su propia historia personal y en el horizonte de su existencia. A la comisión de voluntarios-hospitaleros nos mueve el deseo de salir al encuentro de los peregrinos con ánimo de diálogo, de fraternidad y de fe para apoyarles en su búsqueda espiritual.

Desde el punto de vista institucional, gracias a las sugerencias de muchos peregrinos, las críticas constructivas de algunos sectores y a la reflexión de muchos, se han dado avances muy prometedores. Por ejemplo, ha sido creada Acogida Cristiana en los Caminos de Santiago (ACC) acogidacristianaenloscaminosdesantiago.org. Otra iniciativa interesante está promovida por la Archidiócesis de Santiago de Compostela: se trata de la apertura de una web que ofrece ayuda muy renovada anosantocompostelano.org. Nosotros en Bilbao, ¿cómo no?, queremos unirnos y colaborar con la delegación del Camino de Santiago y peregrinaciones. Ya se puede consultar al respecto nuestra web www.bizkeliza.org.

AB: En su opinión, el Camino de Santiago, en cualquiera de sus rutas, ¿corre el peligro de convertirse en una especie de marcha turística, como si nos apuntáramos a los Sanfermines, por poner un ejemplo? El riesgo está confirmado.

PM: No es lo mismo peregrinar y hacer turismo. Para verificar esta diferencia no hay más que ir un día a Santiago de Compostela para identificar los peregrinos y distinguirlos de los turistas. Sólo hay que mirarles a los ojos…

Sin embargo, que sea distinta forma de ir a un sitio tampoco significa que debemos enfrentarlos dialécticamente, porque con frecuencia las perspectivas se complementan. Hay quien comenzó el Camino con una motivación más deportiva o lúdica y vivió una experiencia tan profunda que lo cambió existencialmente. Al mismo tiempo, hay quien se ha enriquecido enormemente de la cultura que ha conocido en el Camino, y regresa a casa después de haber descansado como en la mejor de sus vacaciones, sin por ello haber dejado de tener una experiencia de auténtico peregrino.

Para entender mejor esta cuestión, yo invitaría a hacer la siguiente experiencia: ir a Tierra Santa (a Belén, a Jerusalén), por poner un ejemplo de meta tradicional de peregrinos. Ir una primera vez simplemente a hacer turismo, es decir a descansar, conocer y divertirse; y luego volver a ir en una segunda ocasión, pero en este caso con la disposición interior de dejarse interpelar espiritualmente por el lugar y el caminar hasta allí. Y luego preguntarse con cuál de las dos experiencias se quedaría…

En mi opinión, debemos poner las condiciones adecuadas para que el Camino sea lo que es, es decir, una senda de peregrinación, un tránsito donde se hace un camino exterior para vivir también uno interior.

AB: Al caminante se le abren las puertas del paisaje y de la amistad, las del cruce de culturas, aunque, el por algunos llamado ‘camino espiritual’, no encuentra una iglesia abierta. ¿Un contrasentido o una medida cautelar ante robos y asaltos?

Esta en una de las cuestiones que interpelan, ciertamente.

Yo he visto el poder transformador del Camino de Santiago en mucha gente, como si el Camino tuviera un “magia especial”. En mi opinión, esa magia aparece porque en él se dan las condiciones adecuadas para la interiorización, el silencio, el encuentro con la naturaleza, la paz, el esfuerzo, la superación personal, las dudas y miedos, el compañerismo, las preguntas, el tiempo para responder, las lágrimas, las risas y un infinito etc.

Sinceramente pienso que lo que ocurre es que cuando una persona se pone en Camino, aunque ella no lo sepa, Dios mismo se pone a caminar con ella, la acompaña en cada etapa como invisible compañero. Ese acompañamiento de Dios, empieza a encender el corazón del peregrino con el anhelo y nostalgia de Él. Sucede algo parecido a lo que se narra en el texto de los Discípulos de Emaús (Lc 14,13) Y entonces resulta que, en medio de ese proceso experiencial de caminar, emerge en el interior del peregrino el deseo de orar. Ciertamente, podemos tener oración en cualquier sitio, pero como también nos pasa cuando conversamos entre nosotros, nos gusta encontrar lugares de paz y de mayor intimidad donde poder orar. Las iglesias son ese lugar adecuado para la oración en tranquilidad y sosiego. El problema es cuando el peregrino no las encuentra abiertas y no puede hacer en ellas un parón para la oración que anhela tener en un remanso espiritual. Muchas veces lo único que ves abierto son restaurantes y tiendas, que no son espacios que le inviten especialmente a la oración. Cuando te sucede esto, ciertamente te das cuenta que hay algo que puede mejorar...

Por supuesto, se entiende que hoy en día no hay tantos guardas de seguridad como ermitas o iglesias en nuestro entorno; y, todos estamos de acuerdo en que sería una irresponsabilidad no cerrar tu propia casa cuando no hay nadie vigilando y del mismo modo el templo de tu pueblo.

Existen cauces para dar salida a esta carencia. También esto está presente en la comisión voluntarios-hospitalarios. De hecho, es uno de los temas que estamos trabajando: la creación de una red informativa con horarios de iglesias abiertas, de misas, confesiones, datos sobre lugares donde existan encuentros, sobre espacios para dialogar, de atención personal, de atención espiritual, etc. Sabemos que hay soluciones y las queremos aplicar.

PM: Desde su perspectiva, ¿le parece lo más razonable un caminar por etapas en solitario o en pareja frente a los viajes organizados y al uso de la bicicleta, caballo, burro, coche o bus?

Lo de ir en burro suena un poco a broma, pero no hemos de reírnos mucho, no hace tanto tiempo era una forma muy común de ir a Santiago. Conozco uno que recordaba la peregrinación que hizo con su familia siendo un niño desde Palencia, y lo hicieron con un burro, no subidos todos a él, sino acompañados por un carro tirado por él. Les servía para llevar lo bultos y para subirse quien estuviera cansado o lesionado, como hoy en días sería un coche escoba.

Pero hablando en serio, mi opinión personal es que da igual el medio. Cada uno hace su Camino, el propio, el que puede y le va bien en cada época y momento de su vida. Lo importante es la actitud interior que te lleva a ir en auténtica peregrinación.

Por otro lado, no hay que confundir ganar el Jubileo con conseguir la Compostela. Son cosas relacionadas pero distintas. Xacobeo es la peregrinación a Santiago a partir de unas condiciones religiosas, y la Compostela es la acreditación que te dan por haber llegado con motivación religiosa a pie, en bicicleta o a caballo desde una distancia determinada. Se puede ganar el Jubileo viajando por cualquier medio y es posible recibir la Compostela sin ganar el Jubileo.

De todos modos, en mi opinión lo mejor es recibir las dos cosas, el jubileo y la Compostela. Y cada forma de hacer el camino tiene su propia magia.

AB: ¿Es cierto que, como respuesta al sufrimiento físico en el Camino, surge un manantial la solidaridad de desconocidos, o esto es filosofía barata?

PM: ¿Filosofía barata? En absoluto. Si uno lo considera despacio, no hay ninguna filosofía de la vida que no sea fruto de la experiencia y de la reflexión. La solidaridad es una experiencia del camino; un hecho que refleja nuestro ser los unos para los otros, el deseo profundo que habita en todo hombre de compartir, de ayudar, de apoyar. Se trata de una sabiduría vivida.

Me parece que no se trata ante todo de sufrimiento, sino del esfuerzo. Es el esfuerzo que se comparte, tanto físico como psicológico, para lograr una meta buena común, lo que es un manantial de compañerismo y de amistad.

Recuerdo en una ocasión que estuve curando las ampollas y heridas de los pies de un peregrino. Pasados unos días me avisaron de que detrás de mí, me seguía uno que había hecho 50 kilómetros esa jornada porque quería alcanzar a “aquél cura del que se decía que curaba no sólo el alma sino también el cuerpo”…

AB: ¿Cree que el Camino de Santiago puede llegar a rehacer vidas? ¿En sus rutas puede haber un reencuentro de la persona con la persona?

PM: Sin duda. Para mí es un signo de los tiempos. Es decir, un fenómeno histórico que nos quiere enseñar algo importante.

Como he dicho antes, el Camino tiene una magia especial que atrapa. He conocido experiencias vitales maravillosas. Y pienso que esto se produce por las condiciones tan adecuadas que ofrece para vivir un auténtico reencuentro personal y una profunda experiencia de Dios. Y también pienso que, en esas condiciones tan adecuadas, Dios mismo se hace presente y te toca el corazón.

A quien quiera averiguar si Dios está en el Camino, yo sólo puedo ofrecer mi invitación: “ven y verás”. ¡Comienza tu peregrinación!