Campo de Trabajo para jóvenes 2019

Basauri, 26-29 diciembre 2019

10 jóvenes, 7 chicas y 3 chicos, (Uxue, María, Leire, Ane, Sara, Maite, Mikel, Jack y David) han participado en el campo de trabajo que la pastoral penitenciaria ha favorecido en el Centro Penitenciario de Basauri.

Cuatro días intensos, llenos de nervios y sorpresas. Días de encuentro con el Dios de Jesucristo en el mundo de la exclusión. Días para aprender a no prejuzgar, a valorar las pequeñas cosas de la vida, Días para valorar la suerte de vida que tenemos y aprender en qué consiste la libertad. Días para ser conscientes que Dios siempre está con nosotros.

A continuación, podremos leer las emociones que todos los días, estos jóvenes escribían desde su corazón. Espero que detrás de estas líneas se puedan encontrar a fantásticos jóvenes dispuestos a compartir sus días navideños con los presos. Tienen mucho merito.

Jueves, 26 de diciembre de 2019

Hoy hemos comenzado el campo de trabajo en la cárcel de Basauri. En un principio estaba un poco nerviosa porque no sabía lo que me iba a encontrar dentro. Cuando he visto a algunos de los chicos por primera vez me ha impresionado, sobre todo ver a chicos tan jóvenes. Aún así, cuando hemos empezado con las actividades me he sentido cómoda, como si estuviese jugando con mis amigos y se me ha olvidado que estaba dentro de prisión.

Una vez divididos en grupos hemos empezado con las partidas de parchís. Al principio ha sido un poco caos, sobre todo en el modulo general. Ha habido muchas cosas que me han llamado la atención, sobre todo cuando ellos ya han cogido un poco de confianza y me han contado algunas cosas que han hecho o como están entre esas 4 paredes.

En el modulo general estaban la mayoría de los chicos. Me ha llamado la atención pensar que ellos tienen que pasar ahí tanto tiempo, porque para nosotros a lo mejor ha sido ameno estar un rato acompañándoles, pero para ellos que tienen que pasar ahí las 24 horas del día será diferente. Entre los chicos había bastante buen rollo y eso también me ha sorprendido, porque esperaba encontrarme algo diferente.

Al principio hemos visto como algunos se mostraban reticentes a la hora de acoger las propuestas de juegos, sin embargo, tras unos pocos instantes fueron entrando en la dinámica de la actividad. Es bueno reconocer que, en medio de su situación de exclusión, los internos son capaces de afrontar con espíritu de fraternidad, tenacidad y confianza cada momento de su vida. En un clima de diálogo constructivo.

Lo que más me ha sorprendido podría decir que ha sido el buen rollo que tienen entre todos, teniendo en cuenta que mucho son de diferentes países y tienen diferentes costumbres. Otra de las cosas que no me esperaba era la facilidad que tiene para entablar una conversación, y alguno que otro en contarte por que están presos.

En momentos parecía que estabas en cualquier ludoteca de cualquier pueblo, todos jugando, riendo y pasándoselo bien. Pero te parabas un instante a pensar dónde estabas en realidad y esa sonrisa que tenías se borraba. Parecía imposible pensar que esos chicos estuvieran en la cárcel.

Y en ese momento de pararte y darte cuenta de donde estabas, es cuando te das cuenta de que estabas pisando Tierra Santa; allí estaba Aita, desde que hemos entrado hasta que hemos salido, ahí estaba. El Reino en una de sus máximas expresiones.

Es difícil darte cuenta de dónde estás cuando tus tres horas en la cárcel se resumen en risas y juegos, pero además de eso, te das cuenta de cuál es la realidad que están viviendo aquellas personas y lo que pueden significar esas tres horas para ellos. Sin embargo, me empiezo a dar cuenta que he podido participar en hacerles ese rato más ameno cuando nos dicen a ver si vamos a estar el domingo para la final del campeonato de tute o un simple “gracias por venir”.

El tiempo pasaba muy rápido cuando de repente Jorge nos ha dicho que era ya casi hora de irse, ya eran las 12:00. En un principio tenía la idea de que el tiempo iría más despacio, pero para cuando nos hemos querido dar cuenta ya estábamos saliendo por la puerta. Los chicos han sido muy educados con nosotros y nada más vernos nos han agradecido que estuviéramos allí. Esa ha sido quizás la razón por la que hemos estado tan cómodos.

En resumen, en el rato que hemos pasado allí nos hemos dado cuenta de que afrontan la realidad que están viviendo con muy buen rollo e incluso en ocasiones con humor, se les veía muy participativos en las actividades y con ganas de enseñarnos cosas, tanto que a veces se nos olvidaba en qué sitio estábamos si no nos parábamos a pensarlo. También hemos podido comprobar que son muy agradecidos, ya que en un par de ocasiones nos han comentado cosas como: “joe, estáis de vacaciones y venís aquí con nosotros, muchas gracias” o “muchas gracias por venir”, cosa que es muy difícil de conseguir estando en esas condiciones y se debe valorar.

 

Viernes, 27 de diciembre de 2019

Hoy ha sido el segundo día y ha sido totalmente diferente al día de ayer ya que conocíamos el entorno en el que íbamos a estar, la gente… aunque hayamos intercambiado los grupos. Los chicos no eran los mismos pero las dinámicas sí y entonces estábamos más relajados. Hemos seguido conociendo a la gente y ellos al coger más confianza nos han contado más de ellos.

A pesar de estar un poco menos nerviosa, el estómago seguía revuelto. Sin embargo, cuando estás ya sentada y jugando con ellos, esa sensación se va calmando. Estábamos jugando a cartas, pero no nos paraban de contar historias. Por eso, uno de los chicos dijo que a qué habíamos venido, que no estábamos casi jugando, y en ese momento te das cuenta exactamente a qué has ido allí.

Al fin y al cabo, aunque allí dentro pasemos la mayor parte del tiempo jugando con ellos a diferentes cosas, vamos a hacerles compañía y a estar con ellos para hacer que su día sea un poco mejor. Hoy sin duda, ha sido un día de esos, ya que cuando estábamos terminando hemos pasado un buen rato hablando con ellos sobre ellos y ha habido un momento en el que me he emocionado porque uno de ellos nos ha dicho que nuestra compañía les hace bien.

Y ha sido imposible no preguntarse… ¿Dónde me he encontrado a Dios? Hemos contado muchas anécdotas o momentos entre el día de ayer y el día de hoy pero no hemos contado cómo estaba nuestro corazón.  Desde ayer nuestros corazones están transformados y un poquito más cerca de Aita. Estas personas nos están poniendo unas gafas más cristianas a nuestra vida. Y hoy, aún más que ayer lo hemos notado.

Nos hemos sentido en un entorno un poco más personal, ya que al conocer un poco más a las personas se han acercado más a nosotros y se han abierto más. Uno de ellos me ha contado porque estaba ahí y me ha afirmado que él no está esperando a que le den la libertad, ya que fuera no tiene nada y por lo menos ahí puede tener 3 comidas al día. El chico tenía una edad parecida a la mía y no he podido reflexionar en la suerte que tengo, por tener una familia con la que estar y un techo donde vivir.

Al final aquí me estoy dando cuenta de la suerte que tenemos, pero también de que por un acto que cometemos o una decisión que tomamos, nuestra vida puede cambiar completamente, ya que cualquiera puede acabar en la misma situación en la que están ellos. Eso lo estoy viendo en su forma de tratarnos y en las historias que nos cuentan, ya que la mayoría con los que he estado me han parecido personas muy majas pero claro, por algo están ahí y eso me da a entender que a cualquiera de las personas majas que conocemos pueden acabar igual, incluso nosotros mismos.

Ha sido bueno encontrar personas privadas de libertad que intentan a pesar del lugar en el que se encuentran, mejorar su situación, en el sentido que optan por trabajar y así juntar algo de dinero. Ellos intentan a través de su esfuerzo lograr salir adelante en medio de su realidad. Lo malo es que la posibilidad laboral intra carcelaria no abarca la totalidad de la población carcelaria. He visto un compatriota, pero no he podido hablar con él, estaba ocupado haciendo trabajos en la tienda. Me hubiera gustado decirle que soy ecuatoriano y saludarle.

En el día de hoy he tenido sentimientos totalmente diferentes a los de ayer, ya que no tiene nada que ver el modulo de respeto con el modulo general. Hoy en el de respeto, ha sido un día más tranquilo, con menos gente, y más cercanos que los de ayer. Hoy, con una de las anécdotas que me han contado, me he puesto a pensar en la suerte que tenemos nosotros que podemos disfrutar de la vida, esa es una de las razones por las que decidir hacer este campo de trabajo.

Más de una vez nos has preguntado que hacíamos, que hacíamos en la cárcel y no fuera con nuestros amigos disfrutando de estas fechas. En ese momento me he dado cuenta de que estoy haciendo verdaderamente en este campo de trabajo, estoy intentado que una persona en esas circunstancias se le pueda pasar la mañana más rápida, se ría un poco y deje de pensar en otras cosas. Y eso es lo que me estoy llevando de esta experiencia, ser más consciente de los pequeños detalles.

Para finalizar quiero decir que, al igual que mis compañeros y compañeras, los chicos me han contado sus historias y han intentado que en todo momento me sintiera a gusto. Aunque en la reflexión de ayer comentamos que si los chicos están ahí es por algo, todos y todas compartimos una situación que nos ocurrió o una persona con la que estuvimos en la que encontramos a Dios.

 

Sábado, 28 de diciembre de 2019

Hoy ha sido nuestro tercer día en la cárcel. Como ayer en la lectura de la realidad hablamos sobre humanizar a los presos, por encima de cualquiera de sus delitos son personas humanas y también reflexionamos un poco sobre lo afortunados que somos, poco a poco estamos cambiando nuestras gafas de mirar la realidad y entramos con un poco más de consciencia. Hoy al entrar he mirado a los chicos y me he sentido una persona afortunada, porque por encima de todas las cosas que nos puedan pasar en nuestra vida tenemos libertad. Mientras jugaba con ellos en el modulo general algunos me han contado cómo habían acabado ahí, a muchos de ellos sus circunstancias en la vida no les han ayudado y por eso han acabado ahí.

Y es que a pesar de la situación en la que están, te das cuenta de que realmente detrás de cada uno de ellos hay una historia. Además, aunque la realidad sea dura ellos siguen sonriendo, y hoy sobre todo se ha visto reflejada esa sonrisa en alguno de ellos ya que muchos iban a tener la oportunidad de recibir alguna visita.

Realmente, no hemos ni vamos a estar mucho tiempo con ellos, pero poco a poco les vamos conociendo mejor y nos van contando sus historias, pensamientos, situaciones… Es reconfortante cuando confían en ti y deciden contarte cualquier cosa. Ahí te das cuenta por qué estamos con ellos y que simplemente con estar a su lado, escucharles y prestarles un poco de atención crea en ellos una gratitud y un sentimiento de importancia indescriptible, sobre todo en estas fechas.

Las sonrisas, cuando nos sonríen solo con vernos en cuando se nos mueve algo por dentro, con esa sonrisa que nos dedican sabemos que les hacemos bien. Muchos nos dan las gracias por venir, y nos despiden con una sonrisa para que vayamos el próximo día. Sus miradas cuando en el modulo general nos han enseñado a jugar al domino, su mirada cambia completamente. Son eso pequeños momentos que poco a poco te vas dando cuenta que tú con tus allegados no los valoras como deberías.

Acercarte de esta manera a ellos hace que les conozcas un poco más. Hablando hoy con uno de los chicos me he dado cuenta de que cuando hablamos de las personas privadas de libertad nos referimos a ellos como si fuesen todos iguales, muchas veces se nos olvida que cada uno de ellos es diferente y tiene una historia diferente y eso es muy importante para tratarles como personas.

A la hora de jugar con ellos te das cuenta que nuestra presencia dentro les sirve de mucho, ya que en los ratos que estamos les sirve para evadirse de su realidad, de los problemas que tienen y por los que han pasado. Se nota que les gusta que estemos hay, muchas veces no te lo dicen, pero con una sonrisa te lo demuestran.

Jugando, además de evadirse de sus problemas, se muestran ilusionados y esperanzados, que en esas circunstancias es increíble ver cómo son capaces de sentirse así sabiendo en la situación en la que se encuentran. Hoy jugando con ellos, se les veía muy motivados e ilusionados ya que nos estaban enseñando su manera de jugar y mostraban lo bien que lo hacían, y muchas veces, por ejemplo, en el parchís, te animaban cuando veían que alguna tirada no te había salido bien o así y se notaba que tenían esperanza en ganar la partida y confiaban en ti para ello.

Como hoy era la segunda vez que estábamos con las mismas personas que el primer día y ya nos conocían, ellos mismos ya buscaban a las personas que les interesaba para jugar a lo que les apetecía, es decir como cuando un amigo te propone un plan. De esta manera, a los que les gusta el pin pon por ejemplo ya tenían fichados a los que nos gusta jugar y demás. Por eso mismo hemos repetido algunas actividades, pero en una situación de más tranquilidad y seguridad tanto para ellos como para nosotros. Todo eso ha hecho de hoy un día especial.

Y tú que estás leyendo esto… ¿te das cuenta de que no hemos necesitado nombrar a Dios para saber que ahí, entre esas personas, ahí estaba? En cada gesto, cada apretón de manos, cada sonrisa, cada momento de ilusión y ganas por cosas tan simples como puede ser jugar al dominó… Aita Dios está ahí, no hay más que decir. Y que rabia da cuando sales, llegas a tu entorno y no te entienden… Te llaman loco, te llaman loca… ¡y cómo nos gusta! Gracias a este Campo de Trabajo nos estamos acercando más a la figura de Jesús de Nazaret y a su locura y rebeldía.

Y así fue como terminamos el día. Día maravilloso. Hemos llegado a la final del campeonato de ajedrez en el modulo de respeto. Ha sido interesante cuando un privado de libertad me ha pedido que le enseñe a jugar ajedrez. Es interesante ser útil para los demás poder ayudarles, poder dejar huella en la historia.

 

Domingo, 29 de diciembre de 2019

Hoy ha sido nuestro último día, aunque luego volvamos a ir a la cárcel, ya nos hemos despedido y ha sido muy emotivo. Hoy Dios ha estado en varias ocasiones, pero el momento con el que me quedo es cuando Sergi y yo hemos estado jugando a las palas porque después de conocerle más durante el otro día jugado al ajedrez, la situación era más cómoda y ha sido un momento más personal con él.

A pesar de ser nuestro último día, solo he tenido esa sensación cuando nos hemos tenido que ir porque se había acabado el tiempo. Un momento en el que he visto a Dios, ha sido cuando Iñigo me ha enseñado a jugar al tute y poco a poco partida a partida y con mucha paciencia hemos conseguido llegar y ganar la final. Ver su cara de felicidad cuando hemos conseguido ha sido lo más gratificante del día.

Durante estos cuatro días, han existido muchos momentos en los que Dios ha estado presente, sin embargo, hoy ha sido uno de esos en los que más se ha notado, ya que en un momento dado no estaba jugando a nada y me ha llamado Joao para ver si quería aprender a jugar al parchís. Además, después de explicarme cómo funciona el juego, hemos terminado hablando sobre diferentes cosas y entre ellas sobre su vida y su historia me ha conmocionado. Al final, cuando me ha leído lo que había escrito para agradecernos nuestros días allí, me he emocionado mucho.

Hoy ha sido un día de muchas emociones, ya que ha sido nuestro último día con ellos. He visto a Dios en muchos momentos, pero especialmente, cuando en el modulo de respeto ha habido un conflicto entre dos por una partida de tute, y Jonathan viendo la situación ha empezado a poner calma y a interesarse de lo que había pasado para que todo no fuera a peor.

Hoy tenía presente que era el último día y quería aprovecharlo al máximo. He visto a Dios en diferentes momentos. Uno de los momentos en los que le he visto ha sido cuando he estado hablando con Edu después de jugar al baloncesto y me ha contado su historia y otro a la despedida. Todos han sido muy agradecidos por los cuatro días, pero sobre todo lo he visto cuando Joao ha cantado su rap de agradecimiento.

Este último día ha estado lleno de emociones, los chicos ya sabían que no volvíamos y no han parado de agradecernos, sobre todo en la despedida, haber pasado estos días con ellos. Como ya han dicho mis compañeros Joao nos ha hecho un rap y ha sido muy emotivo; después nos hemos despedido todos y he sentido muchas emociones diferentes. No solo he visto a Dios en los gestos y en las caras de los chicos, sino también en mis compañeras y compañeros que en todo momento se han preocupado por ellos y han hecho lo posible por hacerles sentir un poco mejor.

Como ya han dicho hoy ha sido un día muy emotivo, algunos de nosotros no hemos podido evitar emocionarnos cuando los chicos nos han dado las gracias, por haber formado estos cuatro días parte de su vida. Yo durante el día de hoy he conseguido ver a dios en barias personas, por un lado, cuando, como han dicho los demás, nos han dado gracias y Joao nos ha leído su rap. También, Iñigo ha estado mucho tiempo hablando conmigo y compartiendo cosas de su vida, yo solo le he escuchado y él me lo ha agradecido mucho.

Ha sido imposible no ver a Aita Dios hoy. Todxs sabíamos que hoy era el último día que íbamos a pasar lxs voluntarixs y eso, ha hecho del día de hoy un día más intenso. El rap de Joao me ha tocado especialmente el corazón; cada palabra estaba sacada de dentro de sí mismo… ha sido una gozada, gracias Aita.

Hoy ha sido todo muy emotivo, sabía que era el último día pero aun así creo que no he sido del todo consciente hasta que hemos llegado al módulo de respeto y nos hemos empezado a despedir. Me ha emocionado ver cómo lo que hemos hecho, por insignificante que sea, ha significado mucho para ellos. He visto a Dios en muchos momentos, por ejemplo, en las partidas de palas cuando uno se enfadaba y se iba los demás intentaban que no se fuera para poder jugar, o cómo jugaban por parejas, se iban animando los unos a los otros. También he visto a Dios mientras hablábamos con Edu, ya que su historia me ha parecido especialmente emocionante.

Para finalizar este campo de trabajo quiero traer a la memoria las distintas actividades que hemos realizado. Sentirnos alegres enseñando y dejándonos enseñar por ellos. En el sentido que ellos también poseen cualidades que nos hacen sentirnos parte de un conglomerado que nos construye y dentro del cual también aportamos. Reconozco como la práctica deportiva ha sido un medio por el cual se aprenden muchos valores y se desarrollan capacidades que puede desarrollar una vida nueva para todos.

¿Si tuvieras que describir el Campo de Trabajo con una palabra....?