Campo de Trabajo para jóvenes 2018

Basauri, 27-30 diciembre 2018

6 jóvenes, 4 chicas y 2 chicos, (Uxue, Nerea, María, Andrea, Jon e Iker) comprendidos entre 18 y 22 años han participado en el campo de trabajo que la pastoral penitenciaria ha favorecido en el Centro Penitenciario de Basauri.

Cuatro días intensos, llenos de emociones compartidas. Días de valorar las pequeñas cosas que nos rodead, de agradecer a Dios la vida que nos ha proporcionado nuestra familia, días de destruir mitos talegueros y vivir experiencias que nos construyen como personas. Días para “estar” con los últimos, con los que nadie quiere estar, para encontrar a Dios, para aprender a no prejuzgar, para mirar a la personas y no sus delitos.

A continuación podremos leer las emociones que todos los días, estos jóvenes escribían desde su corazón. Espero que detrás de estas líneas se puedan encontrar a fantásticos jóvenes dispuestos a compartir sus días navideños con los presos. Tienen mucho merito.

Jueves, 27 de diciembre de 2018

Hoy hemos comenzado el campo de trabajo en la cárcel de Basauri.

Al entrar todo me parecía similar a una película, se habría una puerta, hasta que no se cerraba, no se abría la siguiente. Cuando nos hemos encontrado con los primeros presos, me sentía raro, todos nos miraban. Según iba pasando el tiempo, me sentía más cómodo, los tomaba más como personas, que como delincuentes, puesto que eran muy cercanos a nosotros.

Hablando con alguno de los que se nos acercaban, nos contaban su vida, los planes de futuro que tenían después de salir de la cárcel. También nos contaban sobre su vida de fuera antes de entrar allí, sobre su familia, su trabajo... Durante las conversaciones que teníamos me sentía al principio incomoda, porque de primeras me contaban su vida o lo que habían hecho para estar allí, pero más adelante me iba sintiendo más cómoda con ellos, ya que me trataban como si me conocieran de toda la vida.

Poco a poco empezamos a coger con?anza y a soltarnos, en gran parte gracias a ellos. Empiezan a hacer bromas y a intentar que participemos en las actividades, interesándose por nosotros... Cuando nos juntamos por grupos, tenemos la oportunidad de conocerlos un poco mejor, y a romper las barreras y los estereotipos que podíamos tener antes de entrar.

No es trabajo fácil romper esas barreras porque nos basamos en muchos prejuicios que nos hacen ciegos a la realidad. Es una experiencia donde no tienes porqué saber qué tipo de personas tienes de frente, sino escapar un poco de su rutina. Cada cual tiene su manera de ver la vida y hemos escuchado diferentes opiniones y realidades. Se apreciaban miradas diferentes y todas apuntaban a nosotras. Me he sentido un poco incómoda y cuando hemos estado quietas esperando que abrieran una puerta, parte de mi sentía miedo. Es una experiencia nueva con muchos sentimientos diferentes.

La primera sensación que he tenido ha sido de incertidumbre. No sentía miedo ni nervios respecto a lo que venía sino sensación de estar fuera de lugar, de intrusa. Cuando ha ido pasando el tiempo, esa sensación ha disminuido pero sin desaparecer del todo. Todas las personas internas han sido muy agradables e incluso han dado el primer paso para que la mañana fuera diferente. Lo que más me ha llamado la atención es aquello que valoran, una pelota supone mucho en sus vidas en la prisión.

Al entrar en la cárcel de Basauri, he estado bastante tranquilo, pero tenía un poco de incertidumbre. Lo que más me ha costado ha sido conectar con la gente porque estaba nervioso. Luego la verdad es que me he ido calmando y al ?nal he podido hablar y relacionarme con ellos. Me han contado historias muy impactantes que me ha impactado el corazón. Con las personas con los que yo he hablado  han sido muy positivos y con ganas de vivir un futuro mejor: con optimismo y esperanza. He sentido la energía de Dios al escuchar todas estas historias. He aprendido a no hacer prejuicios ni críticas antes de conocer a una persona. Esa a sido mi lección de hoy y me voy con optimismo y esperanza para los próximos días.

Viernes, 29 de diciembre de 2018

Segundo día de campo de trabajo en la cárcel. Siguen nuestras ganas de estar y compartir. Pero antes de empezar por el día de hoy, quisiera recordar lo que hicimos ayer por la tarde.

En primer lugar, dijimos donde habíamos encontrado a Dios en las horas que estuvimos en la cárcel, como por ejemplo en nosotros mismos al haber sido alegría para ellos. Después, leímos la parábola de la oveja perdida y re?exionamos sobre ella.

Tras la lectura, leímos un texto sobre el cual re?exionamos muy profundamente y pusimos en común cada re?exión individual hablando sobre temas como la humanidad, el amor, la ternura, la igualdad, evangelizar, y como no, hablamos de Dios. Englobando el día de ayer, llegamos a la conclusión de que los últimos siempre serán los primeros para Dios.

Hoy, al entrar en la cárcel, nos sentíamos más tranquilos, porque ya conocíamos el lugar. Cuando hemos llegado a la sala, ya nos sonaban algunas caras, e incluso algunos nos han saludado amigablemente. Luego, hemos tenido que meter alguna mesa más, y algunos presos nos han ayudado con lo que nos hemos sentido agradecidos y acompañados por ellos.

Después nos hemos repartido en grupos para empezar a jugar al parchís, no conocíamos contra quien jugábamos y al principio hemos estado un poco incómodos y nerviosos, sin embargo enseguida nos hemos ido encontrando más tranquilos puesto que los presos nos enseñaban y nos animaban y nos hacían sentir más cómodos.

Hemos ido rotando de mesas y conociendo la gente, cada pareja era diferente, jugaban más rápido, utilizaban distintas estrategias, eran muy competitivos, pero al ?nal siempre nos ayudaban y nos sentíamos muy cómodos.

Cuando ha llegado la hora de irse, todos nos hemos quedado con ganas de más, puesto que estábamos disfrutando. El ambiente era muy agradable y muchos nos han agradecido el haber estado con ellos.

 Sábado, 29 de diciembre de 2018

Hoy es sábado y la cárcel está más tranquila. Hemos accedido al centro penitenciario de Basauri, más tranquilos, puesto que nos encontrábamos mas acogidos. Nos hemos separado en dos grupos y cada uno ha ido a un módulo, uno al de respeto y otro al general.

En el módulo general, había un torneo de tute. Cuando hemos entrado, estaban más o menos callados, cada uno a lo suyo, jugando al parchís o a las cartas, sin embargo, alguno nos ha saludado y ha resultado muy grati?cante el hecho de que nos reconozcan, por lo que deducimos que hemos sido una Buena Noticia para todos ellos esta mañana.

Una vez más, nos han ayudado con las mesas y las sillas, y hemos empezado a jugar. Nos ha resultado impactante la importancia que le dan a ganar, aunque el premio sea algo tan sencillo como una pelota de tenis, ya que para ellos supone un plus de felicidad el poder obtener dichos objetos.

El otro modulo, el de respeto, es más tranquilo. Hay menos personas y resulta más fácil conocerlos a todos. Al ser un ambiente más íntimo, favorece que ellos se sientan más cómodos con nosotros y que nos cuenten cosas de su vida y sus familias. Especialmente en estas fechas, se les ve agradecidos de poder hablar con personas nuevas, que pueden evocar una pizca de libertad y una escapatoria de la rutina.

Allí hemos jugado al parchís y al Ping-pong. Nos juntamos con gente de diferentes edades, y es curioso ver como no se agrupan por estas, si no por razas o etnias. Aún así, es destacable el hecho de ver cómo se apoyan unos a otros, que protegen al que está mal y establecen a?nidades. Es un encuentro donde vemos muy re?ejados los valores de Dios.

Nos estamos acercando al ?nal de esta experiencia y ya podemos presentir que mañana nos va a dar mucha pena despedirnos. Sentimos que nos está enriqueciendo como personas. Hace tres días éramos completos desconocidos y ahora nos sorprende la cantidad de horas y de temas que hemos compartido, sobretodo de asuntos que igual no solemos compartir o que no son habituales en nuestro día a día.

Domingo, 30 de diciembre de 2018

Hoy domingo último día del campo de trabajo. Entramos con la idea de ser la última oportunidad de acompañar a los presos. Comparando con el primer día, hemos entrado con mucha más seguridad, tanto con nosotros mismos como con los presos.

Hoy nos queremos centrar en re?exionar sobre todo lo vivido. Y una de las re?exiones que hemos vivido es que aún teniendo en cuenta que son delincuentes, que tienen que cumplir una pena, hemos podido aportar un poco de humanidad a esa situación tan inhumana, sin juzgar a la persona que teníamos delante, tanto si conocíamos su delito como si no. 

Esto ha supuesto un reto muy importante en nuestras vidas, ya que también nos hemos dado cuenta de que la sociedad tiende a juzgar aquello que no conoce. Aquí hemos aprendido a dejar nuestros prejuicios atrás y a valorar lo importante que es la capacidad de decisión, el poder decidir en cada momento qué queremos hacer y cómo y cuándo queremos hacerlo.

También nos ha servido para volver a valorar los pequeños detalles de la vida. Algo tan sencillo como recibir una pelota de tenis puede suponer un inmenso motivo de alegría allí, ya que el estar jugando y tener la cabeza centrada en algo les supone un poco de libertad.

Además, agradecemos mucho que los presos mismos nos hayan acogido tan bien y hayan valorado el hecho de que hayamos entrado en estas fechas tan familiares. Se han preocupado por enseñarnos todos sus juegos, costumbres... Han buscado que conozcamos y entendamos su situación y nos sintiésemos acogidos en todo momento y cómodos en la mayor medida posible.

Aun que suene raro encontrar a Dios en la cárcel, hemos podido toparnos con Él y conocer esa opción de Dios por los últimos. Nos queda experimentar el hecho de ir a misa en la cárcel, y esperamos que esta experiencia haya sido tan enriquecedora para ellos como lo ha sido para nosotras.

Decálogo del campo de trabajo en la cárcel

1-También nosotros somos potencialmente delincuentes.

2-Respeto, agradecimiento de ellos hacia nosotros y entre ellos. (Ayuda entre ellos...)

3-Ver humanidad en lo inhumano.

4-Lo transparentes que son con nosotros, el que muchos asuman su delito.

5-Muchos de ellos son como son por sus distintos contextos.

6-No juzguéis y no seréis juzgados. (Ver al ser humano y no sus acciones)

7-La necesidad de ser escuchados.

8-El hecho de haber prestado nuestro tiempo a ellos nos ha enriquecido a cada uno de nosotros.

9-Valorar la libertad como la posibilidad personal de elegir.

10-La soledad que viven a pesar de estar con otras personas.

¿Si tuvieras que describir el Campo de Trabajo con una palabra....?